Si el terrorismo de Estado no nació con Israel,
el régimen sionista lo dotó de carta de naturaleza y lo
practica con saña para lograr sus objetivos geopolíticos y
expansionistas en el Oriente Medio.
Amparándose en la total impunidad que le
garantiza el veto de Estados Unidos en el seno del Consejo de
Seguridad, y en la inocuidad de este órgano de Naciones
Unidas, Tel Aviv ha extendido a Siria sus acciones belicistas,
bombardeando áreas muy cercanas a Damasco, su capital.
Este ataque no fue casual o extemporáneo,
estaba predeterminado, con la anuencia norteamericana,
por el primer ministro israelí, Ariel Sharon, que siente
una especial predilección en arrasar los campamentos de
refugiados palestinos, como los de Sabra y Chatila, en el
Líbano, y Jenín, en Palestina.
El pretexto de liquidar los que alegó eran
"campamentos de entrenamiento de la resistencia palestina en
las cercanías de Damasco" no logra encubrir la apetencia
expansionista de Israel, que usurpa las estratégicas Alturas
del Golán, porción del territorio sirio ocupadas militarmente
en 1967.
Esta nueva crónica de una agresión anunciada,
por Estados Unidos, pero ejecutada por Israel, es una
peligrosa escalada en el conflicto israelo - palestino y
agrava mucho más aún la crisis regional, por cuanto el Mapa de
Ruta incluye ahora como objetivo a Siria, y no precisamente
con un fin pacífico.
Es necesario tomar en cuenta que anticipando
sus planes estratégicos en el Oriente Medio, y aún humeantes
las ruinas de Bagdad y de otras ciudades iraquíes, el
presidente norteamericano, George W. Bush, inició su guerra
verbal contra la República Árabe de Siria, señalándola como
integrante del "eje del mal" y acusándola de patrocinar el
terrorismo, poseer armas de destrucción masiva, suministrar
armamentos y hombres y dar asilo a dirigentes del derrocado
gobierno de Saddam Hussein.
El resto de los halcones de la Casa Blanca y el
Pentágono fueron los encargados de amenazar al país árabe con
la posibilidad de sanciones económicas y políticas, sin
descartar las de otra "naturaleza", como era obvio: la de una
operación militar.
Para Washington, Damasco se encuentra "al otro
lado de la historia de la lucha contra el terrorismo".
El respaldo norteamericano a la acción punitiva
de Israel contra Siria quedó explícito en las declaraciones de
Bush, apenas 24 horas después del abominable ataque, repudiado
mayoritariamente por la comunidad internacional.
SubtÍtulo ¿POR QUÉ SIRIA?
La posibilidad de una eventual agresión militar
a Siria está contenida en los planes estratégicos israelo
-norteamericanos para el Oriente Medio, diseñados desde hace
varios años por ambos gobiernos, a los cuales Damasco se opone
con toda firmeza, reclamando una solución pacífica al
conflicto mediante la aplicación de las resoluciones 242, 338
y 425 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que
demandan la retirada de las tropas de Israel de todos los
territorios árabes ocupados, que incluyen las estratégicas
alturas del Golán sirio, Palestina y
las aun usurpadas Granjas de Cheeba, en
el Líbano.
Damasco, a la vez, ha sido un permanente y
constante defensor de los derechos del pueblo palestino a
establecer un Estado independiente, con Jerusalén como
capital, y al retorno de sus refugiados; y se ha pronunciado
contra los ilegales asentamientos de colonos judíos en
Palestina.
Cuando el estado de Israel fue creado
artificialmente en 1948, mediante la Resolución 181 de
Naciones Unidas, Siria rehusó aceptar su existencia,
considerándolo una intrusión ajena en el territorio.
La apetencias territoriales de Israel
condujeron a la Guerra de los Seis Días, desencadenada en
junio de l967, mediante la cual las tropas israelíes ocuparon,
las Alturas del Golán, la península egipcia del Sinaí y
Palestina.
Luego de agotadas todas las negociaciones para
la solución de la crisis en el Medio Oriente, el 6 de octubre
de l973, en la celebración judía del Yom Kipur (Día del
Perdón) estalló la cuarta guerra árabe -isaelí, cuando los
ejércitos de Egipto y Siria atravesaron el Canal de Suez, con
vistas a liberar la Península del Sinaí y las alturas del
Golán.
La sustancial ayuda militar brindada a Israel
por Estados Unidos, que se colocó incondicionalmente a su
lado, y sus maniobras y presiones en Naciones Unidas y a
países árabes, llevadas a cabo por Henry Kissinger, hicieron
fracasar el empeño.
Años más tarde, durante la invasión del Líbano
por Israel en junio de 1982, las aviación israelí atacó
posiciones en la profundidad del territorio sirio, alegando el
apoyo brindado por Damasco a la resistencia libanesa y
palestina en Beirut.
Sin embargo, propiciando una solución de paz
global a la crisis mesoriental, Damasco patrocinó la
Conferencia de Madrid de 1991, que acordó el plan de "tierra
por paz", del que Washington y Tel Aviv se desentendieron
prontamente, con lo que contribuyeron a su +fracaso.
Veinte años después de los ataques perpetrados
en 1982, en la madrugada del 6 de octubre pasado, festividad
del Yom Kipur, Israel bombardeó nuevamente el territorio
sirio, reafirmando así sus intereses y su total rechazo a una
solución de paz, y creando un mayor clima de tensión,
peligrosidad e inseguridad en la convulsa región.
Washington, en nombre de la campaña contra el
terrorismo y sus falacias, bendijo la
acción.
Trabajadores 10 oct 2003