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POR ALBERTO POZO
DESPUES de los viajes de Colón,
comenzaron a llegar, en las siguientes
expediciones, oleadas de árabes a la América.
Habáan sido vencidos; huáan de la intolerancia y
de la Inquisición.
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 En el Paseo de Prado se
encuentrra la sede de la Unión Arabe de
Cuba.
 Restaurante El Arabe, en
las Escaleras de Jaruco, en la
Provincia
Habana. |
No sólo Regresarron en los siglos XVI
y, sobre todo, en el XVII, algunos árabes a La
Habana, sino el reflejo de su cultura impregnada
en los naturales de Andalucáa, Córdoba, cuyo
espáritu se percibe fuertemente en el Centro
Histórico. Sólo hay que fijarse en los palacios
reconstruidos, en sus patios interiores, en sus
balcones, en sus áreas, en fin, en su
arquitectura. Y lo mismo ocurre en el interior de
Cuba.
Algo que no es tan conocido. Los
esclavos africanos, que fueron traádos desde el
principio de la conquista española, si eran
procedentes del Norte africano, también portaban
la huella del islamismo: Senegal, Malá, Gambia y
Guinea. Por esto, no debe llamarnos la atención
que palabras árabes aparezcan en sus cantos y
ritos religiosos.
Una gran aglomeración de inmigrantes
árabes avanzó hasta nuestras costas a partir de
los finales del siglo XIX y continuó hasta
mediados del siglo XX. No menos de 40 mil de ellos
formaron asociaciones en La Habana, mientras otros
grupos lo hacáan en el interior del paás.
En el entorno de la Calzada del
Monte, entre las calles Indio y San Nicolás, en el
centro de La Habana, comenzó a surgir
espontáneamente un barrio que aún mantiene su
huella.
En honor de esta inmigración que se
fundió con el pueblo cubano, hace pocos años, en
la misma zona, se erigió un monumento en el parque
situado en el triángulo que forman las calles
Monte, Aguila y Maloja.
Los árabes pelearon a favor de Cuba
en las guerras de independencia, como en el caso
del comandante Eláas Tuma, libanés. En el
municipio de San Miguel del Padrón, en el enclave
de la Virgen del Camino, los vecinos levantaron un
monumento a "Tomasito", el doctor Tomás Tuma Isa,
médico entregado a todo enfermo que lo necesitara,
en tiempos en que la salud pública era precaria y
abandonada por los gobiernos de la Cuba
capitalista.
Por la guerra en pro de la sociedad
socialista también pelearon los cubanos de origen
árabe. Un ejemplo lo fue el capitán Antonio Daud,
palestino. En esta batalla por la libertad que aún
continúa, debemos señalar figuras como Alfredo
Yabur, ex ministro de Justicia, el filósofo y
maestro Gaspar Garcáa Galló o el poeta Fayad
Jamás, hijo de palestinos.
En renglón aparte debemos destacar
al cientáfico, parasitólogo, Pedro Kourá Esmeja,
fundador del Instituto de Medicina Tropical, que
lleva su nombre. Y de nuestro José Martá
recordamos su drama de la adolescencia,
Abdala, un héroe islámico, defensor de su
patria y muerto por ella. Casi una
premonición.
Cuando nos visitan los hijos de
paáses árabes de hoy, descubren su huella
histórica y una presencia viviente de su
humanidad.
¡Ah!, y ese hábito que no se olvida,
la cocina, está vivo en La Habana. Un ejemplo
descollante lo es el restaurante El Arabe, en la
calle Oficios, al costado del Museo de la Ciudad,
en la Plaza de Armas.
En el Festival Internacional
Culinaria 2004, que se celebrará del 13 al 19 de
septiembre próximo, en el Hotel Nacional, La
Habana; y en el mes de noviembre, fecha del 485º
aniversario de la fundación de San Cristóbal de La
Habana, estará presente, sin duda, la huella
árabe. (Granma) La
Habana. 1 de Septiembre de 2004 |