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Sobre el
conflicto con Colombia
Ahora, por allí por este lado de la integración de Sudamérica
quiero entrarle al tema de Colombia. Sé
que hay expectativas en el país, en ambos países: en Colombia y Venezuela, y el
problema que ha surgido en este último mes, pues ya tiene impacto, como tenía
que tenerlo, en América Latina y más allá, en otras partes del mundo, distintos
gobiernos e instituciones internacionales han estado manifestando su
preocupación. Y es justa la preocupación
por este problema que ha surgido en este último mes, relacionado con un delito
que se ha cometido, y ese es el centro de la cuestión.
Ahora, yo quiero entrarle al tema como parte del editorial
de hoy, de Aló Presidente, por el lado de la integración; porque después de
meditar profundamente, después de leer antecedentes del hecho, de haberme
enterado, como me he venido enterando, pero casi horas tras horas, a través de
la investigación, que aquí estamos haciendo a fondo, acerca de los antecedentes
del hecho, de cómo ocurrió el hecho en sí mismo, dónde está la violación de la
soberanía venezolana; pendiente minuto a minuto de la respuesta o las
reacciones desde allá de la hermana Colombia, pendiente de las opiniones de
distintos sectores políticos y económicos en Venezuela, en Colombia; pendiente
de las opiniones de otros países, de América, sobre todo del continente
americano, pues he venido nutriéndome de informaciones, procesándolas,
llenándome de paciencia para el tratamiento del problema, que ha generado, pues
sin duda, una crisis; una crisis, no podemos negarlo: al pan pan y al vino
vino. Hay una crisis en este momento.
Debemos estar ambos gobiernos, el de Colombia y el de
Venezuela, en condiciones, primero, de reconocer esto, de reconocer la verdad. Yo siempre hago el esfuerzo para, entre tanta
información que me llega, captar, pulsar la verdad, las fibras de la verdad y
aferrarme a ella, a la verdad, y cualquier basura, perturbación, ser capaz,
siempre trato de reconocerlo, en primer lugar, y darle el tratamiento adecuado,
y a las desinformaciones, medias verdades, medias tintas, para estar aferrado
al tronco central de la verdad, la verdad, y actuar en función de la verdad.
Ahora, la integración de América Latina. Producto de este proceso de maduración, de
informaciones, de análisis, de conversación, ya yo no tengo la menor duda de
que este acto forma parte de una estrategia de conspiración para obstaculizar
la integración no solo entre Colombia y Venezuela, sino el proceso de
integración que ha venido retomando fuerza en los últimos tiempos,
especialmente en los últimos meses, en América Latina, en el Caribe y, sobre
todo, en esta nuestra Suramérica; ya no tengo la menor duda, estamos frente a
una estrategia, una más, un componente más dentro de una estrategia, que es muy
vieja, ¿saben?, muy, muy vieja.
Desde que Simón Bolívar comenzó a plantear la idea aquella
del Congreso de Panamá comenzaron a llamarlo loco, comenzaron a envenenar la
mente de Santander en Bogotá, comenzaron a envenenar la mente de Páez en
Caracas y de otros líderes o dirigentes; comenzó la campaña internacional
contra Bolívar en Europa para desprestigiarlo, y lo lograron en buena
parte. Por eso es que Bolívar muere
diciendo aquella frase; la última proclama de Bolívar, cada palabra hay que
leerla y analizarla en profundidad, porque era un moribundo el que escribía,
estaba dejando el alma, no quería llevarse nada a la tumba, supongo. Y vaya qué moribundo estaba escribiendo
cuando dijo aquello —no se trataba de una frase para adornar un discurso, era
el alma cruda la que quedó grabada y plasmada en aquel papel para siempre—:
“Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más
sagrado, mi reputación” —la hollaron—
“y mi amor a la libertad.” En Europa
comenzaron a atacar a Bolívar, comenzó una campaña internacional diciendo que
él aspiraba a coronarse rey o emperador.
Y él era el primer enemigo de aquella idea; pero, bueno, repite una
mentira cien veces, dijo años después aquel ideólogo de la propaganda nazi, Goebbels,
y se convertirá en verdad.
Así que mucha gente en Europa y mucha gente del pueblo llano
y gente de buena fe, terminó creyendo, hasta compañeros de Bolívar terminaron
creyendo que aquel hombre tenía pretensiones para ser el rey Simón Bolívar, el
emperador.
Así que es vieja la estrategia: nosotros por unirnos y otros
por dividirnos, por mantenernos divididos, por acentuar nuestras diferencias,
por sembrar cizaña entre nosotros, por impedir la unión verdadera de
Suramérica, es una estrategia, no tengo ya la menor duda. Y cuando el Embajador
de Estados Unidos en Bogotá, hace apenas unas horas, sale diciendo lo que
dijo, más claro no canta un gallo, damas y caballeros.
Así que yo vuelvo a hacerle un llamado, a quien considero un
amigo, porque no creo que tantas reuniones y tantas veces estrechando esa mano
y tantas conversaciones en privado y tantas reflexiones, y tanto poner,
incluso, con mucha franqueza las diferencias, no creo que eso haya sido para
nada simulado, presidente Uribe. Yo
vuelve a hacer un llamado a quien considero, repito, un amigo; digamos que en
mi alma se ha venido incrementando en los últimos meses del año 2003, 2004 el
respeto por el presidente Uribe.
Recuerdo aquella visita que nos hizo a Maracaibo en pleno
proceso hacia el referéndum. Incluso fue
atacado aquí por algunos voceros: que cómo el presidente Uribe iba a venir a
Venezuela, que si era un espaldarazo a Chávez; y, vaya, que vino con mucha
objetividad, y, además, empezamos a hablar de cuántos proyectos muy bonitos, el
gasoducto —pónganme el mapa, por favor, si es posible tener el mapa en la
pantalla, para explicar la importancia de este preacuerdo al que habíamos
llegado—, un gasoducto entre
La Guajira colombiana y
La Guajira venezolana.
Fíjense ustedes que Venezuela siempre ha estado, y desde que
llegamos al gobierno, incentivando la integración con Colombia,
independientemente de las diferencias y de hechos coyunturales, y de
señalamientos, no nos importa nada eso.
Hemos dicho como Sancho al Quijote: “Si ladran los perros es porque
cabalgamos.” Hicimos un esfuerzo
gigantesco. Incluso, el presidente Uribe
me invitó, yo no pude acompañarlo, y lo lamenté muchísimo, lo llamé al
teléfono, enviamos a un viceministro de Energía. Estábamos nosotros ocupados en otras cosas y la
invitación me llegó con pocos días de antelación; traté hasta donde pude, pero
en verdad no pude, para asistir aquí a Puerto Carreño, aquí en esta esquinita
bella, muy hermosa, donde el río Meta, que desde el corazón de Colombia viene
el río Meta y cae al Orinoco, acá en Puerto Carreño, Puerto Paez. (Señala el mapa)
Después de intensos trabajos que, incluso, no es para ganar
dinero Venezuela; nosotros le estamos suministrando energía eléctrica a precios
bastante cómodos, energía segura, limpia, de generación hidroeléctrica, que
viene del Guri, del complejo de Guayana a Puerto Carreño. No tenía energía Puerto Carreño, tenía unas
viejas plantas de esas de gas oil, me imagino que de las que había en Sabaneta,
que todas las noches las prendía el recordado amigo Mauricio Herrera; en las
noches, en las tardes pasaba en su bicicleta, todas las tardes, ya estábamos
—Rosa Inés Chávez, a quien Dios tenga en la gloria—, sentándonos allí en el
pretil de la casa vieja, cuando pasaba Mauricio en la bicicleta. La planta eléctrica quedaba como a
100 metros, allá en
la Laguna, donde en invierno se hacía una gran
laguna. Don Mauricio prendía la planta,
y luego, como a las 9:00 de la noche volvía a pasar, ya uno sabía: “Van a
apagar la planta”, una planta eléctrica, unas plantas, un sistema de plantas
eléctricas tenía Puerto Carreño.
En la última conversación que tuve con el presidente Uribe,
le dije: “Nosotros queremos ayudar también...”
Por aquí al sur, más al sur (Señala en el mapa), el límite
Colombia-Venezuela, también hay poblaciones colombianas que tienen problemas,
porque les queda muy lejos la generación, la tecnología —ese mapa también
sirve, es otra escala, pero también sirve—; por acá Puerto Inírida, y estos
pueblos acá que están, bueno, entre el río Negro y el Orinoco, ustedes ven lo
lejanos que están de Bogotá y de fuentes de generación eléctrica, pues también
le dije: “Vamos a seguir estudiando,
porque nosotros vamos a continuar instalando plantas de generación, es decir,
sistemas de generación hidroeléctrica.”
Ese es uno de los proyectos en los que estamos trabajando.
Hemos hablado, y con qué pasión, de proyectos para la
navegación del Meta, el Orinoco y el Meta.
El río Meta lo conozco, he navegado el Meta, cuando era capitán iba
mucho por aquí por Cararabo, Buena Vista, Puerto Carreño, del lado colombiano;
del lado venezolano Cararabo, Puerto Páez, capital del municipio Pedro Camejo,
del estado Apure.
Al gobernador Aguilar Tegames, hace poco —nuestro gobernador
de Apure—, le dije: “Vamos a estudiar el proyecto de ir instalando... “Al Ministro de Agricultura lo mandé una vez
de comisión por allá con la gente de
la Armada —por allá veo a Maniglia—, que estamos
hablando de un proyecto, de un gran proyecto binacional, para una gran siembra
de palma africana, que se da muy bien en estas costas del Meta. Este es el
mismo paralelo de Kuala Lumpur, una de las potencias de Malasia de la palma en
el mundo, y hay que ver cuántas cosas se sacan del aceite de palma.
Hemos hablado de todo eso y de unas refinerías para refinar
el aceite de palma en estas inmensas sabanas del Meta.
Hablamos con el presidente Uribe de la navegación y dijimos
que las marinas de guerra de ambos países bien pueden, y ya la marina
venezolana está trabajando —anoche estuve, Maniglia, por cierto, revisando el
proyecto que me dio el almirante Laguna de navegación por el Meta y los
obstáculos que hay para tales barcos; hemos estado trabajando técnicamente,
invirtiendo algún dinero, pero, sobre todo, tiempo y la experiencia de nuestros
marinos para navegar por el Meta.
Ahora mismo en Pekín hablé con el gobierno chino del
proyecto de una idea que hay de traer un poliducto. Ustedes saben que aquí hay
mucho gas en Venezuela, tanto en la costa oriental de Paraguaná como en el
golfo de Venezuela, y ya pronto, este mismo mes, comenzó el proceso, vamos a
entregar las primeras licencias de exploración.
Venezuela es el primer país en reservas de gas en todo este
continente.
Antenoche estuvo el presidente de una de las empresas más
grandes del mundo de gas rusa, GazProm, y hemos firmado un convenio de alianza
estratégica con ellos para todos estos proyectos de gas, tierra adentro y mar
afuera.
Bueno, también se está hablando de un poliducto, no es una
mala idea, para traer gas y también gasolina y derivados por toda la costa
atlántica de Colombia, río Hacha, Barranquilla, Cartagena, todo esto —Santa Marta falta aquí— y buscar la
interconexión con Centroamérica.
Hay gas en Venezuela para suplir las necesidades de todos
estos pueblos, que son pueblos con grandes necesidades para el desarrollo.
Hemos hablado de proyectos binacionales también aquí en el
Alto Apure. El gasoducto, que está
bastante avanzado el estudio, la primera línea —¿no apareció el lápiz,
Andrés?—, por aquí por esta zona, Colombia tiene unas reservas de gas, y el
primer estudio que hicimos, yo incluso directamente participando en esto,
dándole un tratamiento especial, porque la solicitud me la hizo el presidente
Uribe y comenzamos a estudiar, el primer proyecto fue traer directo a Maracaibo
un gasoducto, sobre todo aquí a la costa oriental, la petroquímica.
Colombia tiene aquí un gas que da para unos 5 ó 7 años, y
nosotros queremos traer ese gas, aun cuando no es imprescindible para nosotros,
porque ustedes saben que estamos llevando adelante el proyecto IGCO
(Interconexión Gasífera Centro Occidental); es decir, el occidente de Venezuela
tiene problemas energéticos por falta de visión estratégica, que no la había, y
de proyectos estratégicos —ahora sí la hay—; pero, bueno, a pesar de que estamos
construyendo este proyecto para llevar gas a Paraguaná y liberar con ello al
Zulia del gas que tiene que enviarle a Paraguaná, decidimos hacer este
proyecto.
La segunda propuesta que me trajo el ministro Ramírez,
producto de reuniones con los técnicos de Colombia y de PDVSA, me dicen que es
mucho mejor, y así se lo manifesté personalmente al presidente Uribe en la
última reunión que sostuvimos en Cartagena de Indias, con mapa en la mano y
todo, le dije: “Alvaro, me informan que es mejor por aquí directo a Paraguaná,
menos costoso”; aquí tendría que cruzar el lago de Maracaibo y es menos
costoso. Bueno, y entonces acordamos
darle —como se dice— play, ¿no?,
darle luz verde al proyecto.
Es un proyecto, además, binacional y bidireccional, porque
está previsto para que cuando se agote la reserva de gas que tiene Colombia
acá, que es relativamente baja, serviría para un consumo muy específico por
unos cinco años, entonces utilicemos el mismo tubo en sentido contrario, para
acá, para llevar gas, y es donde sale la idea de un gasoducto por todo esto.
Lo hablamos, incluso, con el presidente Torrijos, de Panamá,
porque todos los países de Centroamérica necesitan energía y desde México bien
pudiéramos interconectarnos con un gasoducto por todo esto.
Venezuela tiene potencial para pensar en que esto no es un
sueño, no es una quimera; todo esto es posible, la integración real, concreta
de nuestros pueblos.
Eso en cuanto a la relación bilateral. Cómo mejoró, sobre todo en el 2004: las
visitas del presidente Uribe, mis visitas a Colombia, llamadas telefónicas, el
2 de enero incluso nos llamamos y hablamos de unas próximas reuniones; incluso
me dijo el presidente Uribe que quería conocer Los Llanos venezolanos. Yo lo llamé desde Los Llanos venezolanos y me
dijo: “Quiero conocer tu tierra,
Chávez.” Y yo no creo que esto sea
simulado ni nada, le dije: “Pero aquí
están las puertas abiertas, Presidente.”
Ustedes recuerdan que comenzó una campaña desde que el
presidente Uribe llegó a la presidencia, la primera reunión —recuerdo los
titulares—, “que se van a reunir, pero son como el agua y el aceite”, y resulta
que no, resulta que no: queremos trabajar y los problemas y las diferencias
pues también discutirlas, no evadirlas para nada.
En diciembre, incluso, vino el Ministro de Defensa de
Colombia a Caracas —no pude atenderlo, porque estaba fuera del país, lo atendió
el Vicepresidente y, por supuesto, nuestro Ministro de Defensa—, para conversar
sobre temas, para pedir franqueza, para ratificar y explicar nuestras
convicciones, nuestras orientaciones, que nosotros lo que queremos es ayudar
para la paz, no ayudar para la guerra, que amamos a Colombia, que nos duele
Colombia, que queremos mucho a Colombia, que nos consideramos un mismo pueblo,
una misma historia, una misma esencia.
Ahora, cuando esas cosas ocurren, hay observadores
internacionales que fruncen el ceño, no les gusta eso a algunos, incluso a
algunos en Colombia y algunos aquí en Venezuela, lo consideran un fracaso. Los que alientan la guerra siempre, los
perros de la guerra, las extremas derechas conservadoras de Bogotá y de
Caracas, algunos medios de comunicación que siempre han estado atizando
divisiones, que siempre han estado detrás de los sentimientos antivenezolanos
en Colombia y anticolombianos en Venezuela, los perros de la guerra, los
factores hegemónicos del continente y del mundo, no lo ven con buenos
ojos. Los que pretenden mantenernos
peleando entre nosotros mismos, los que pretenden mantenernos divididos no ven
con buenos ojos estos acercamientos sinceros y francos, como tampoco verán
nunca con buenos ojos nuestra cercanía con Brasil y tratarán siempre de sembrar
cizaña entre los líderes, “que si Lula y Chávez no se quisieron saludar”,
dijeron una vez; “que si Chávez y Lula están bravos”. ¡Mentira, mentira!; pero siembran cizaña de
cualquier cosita, o tratan de generar tormentas en un vaso de agua.
Así que nuestros pasos, los que hemos dado ahora mismo en el
Cuzco, donde firmábamos todos los presidentes de Suramérica el acta de
nacimiento de la Unión Suramericana de Naciones, la Comunidad Suramericana de
Naciones, donde Colombia y Venezuela tenemos un buen papel que jugar, no lo ven
con buenos ojos los factores hegemónicos del continente; no lo ven con buenos
ojos las oligarquías que han dominado estos pueblos, que han explotado a estos
pueblos. No quieren que nos unamos. De ahí viene, no tengo la menor duda de que
desde esos sectores viene la conspiración para tratar de que Venezuela y
Colombia se separen, se alejen, enfríen sus relaciones.
Por eso es que, presidente Uribe, la prensa anda diciendo
que usted dijo —no me consta, es lo que dice la prensa—, o que un vocero suyo
habría dicho en Bogotá que usted está dispuesto a discutir este tema cara a
cara conmigo en una cumbre internacional.
Ante ese señalamiento que sale a través de los medios de
comunicación —que, repito, no me consta que usted lo haya dicho, lo haya
afirmado—, sin embargo, yo debo decir lo siguiente:
Creo que ambos debemos armarnos de sabiduría, armarnos de
paciencia, para impedir que este hecho, producto —no tengo duda, repito— de la
conspiración de factores hegemónicos, de factores contrarios a la integración,
que han planificado y han ejecutado y luego alientan, no tengo la menor duda de
que eso es así..., debemos estar a la altura de las aspiraciones sinceras que
salen del alma de nuestros pueblos, el colombiano y el venezolano, para
buscarle salida a esta situación.
Para nada creo, de ser cierto lo que señalan en grandes
titulares hoy buena parte de la prensa venezolana, de ser cierto los titulares
de prensa colombiana y de prensa internacional acerca de lo que usted habría
dicho, amigo mío, no creo para nada que ese tema deba discutirse en una cumbre
de Presidentes.
Usted y yo sabemos bien cómo son esas cumbres. Usted mismo las criticaba, amigo mío,
recientemente; yo siempre las he criticado, las he criticado en el sentido de
que son cumbres ya elaboradas previamente, con una agenda elaborada, hecha por
los técnicos, las cancillerías, y cuando llegamos los presidente allá, pues ya
los documentos están hechos, las declaraciones están hechas, y a lo que vamos,
generalmente, es a dar un discurso, a un almuerzo. Generalmente, o, entre otros, siempre yo
trato de introducir temas para buscar un debate, a usted le consta, pero esos
debates son casi siempre rehuidos o no se asumen por falta de tiempo. Bueno, ya el almuerzo terminó, tenemos que
irnos a la foto; en la tarde la clausura y la foto en familia y adiós. Esas son las cumbres. Ese formato de cumbre le oí a usted mismo
criticarlo en una de las últimas reuniones de las varias que hicimos en
Suramérica terminando el año 2004.
Entonces no creo que sea, Presidente, por si usted lo ha
pensado o lo ha dicho, como titula hoy la prensa venezolana... ¿Tienen por ahí los titulares de algunos diarios
venezolanos?, por favor (Le entregan diario).
Ajá, vea, aquí está el diario El
Nacional —dónde está la cámara esta—, titula lo siguiente: “Uribe ofrece
discutir con Chávez frente a frente y en una cumbre”, ¿no?, parece que el
secretario de prensa del Palacio de Nariño fue el que dijo esto.
Por cierto que yo voy a aclarar lo siguiente: El diario El
Nacional y alguna otra prensa venezolana y prensa colombiana han estado
recibiendo esto, y le achacan esto al presidente Uribe, diciendo que me lo
habría dicho en noviembre de 2002.
Voy a leer:
“Si alguien de su gobierno” —Uribe a Chávez— “llega a
proteger a un guerrillero colombiano, le garantizo que nos metemos allá y lo
sacamos.” Tengan la seguridad que el
presidente Uribe jamás me ha dicho esto, y si me lo hubiera dicho, por supuesto
no se lo hubiera aceptado; si me lo hubiera dicho, jamás hubiésemos avanzado
como hemos venido avanzando en el año 2003 y sobre todo en el 2004. Así que esto es una falsedad y el presidente
Uribe debería, a través de cómo él quiera, desmentirlo, porque es absolutamente
falso y, además, esto es inaceptable entre jefes de Estado.
Eso es como que yo le diga a un vecino con el que pretenda
buenas relaciones: “Mira, si tu hijo viene y se mete en mi jardín” —o cualquier
cosa de las que ocurren en un vecindario—, “ten la seguridad que le doy un palo
por la espalda, qué sé yo, o lo amarro a la pata de un palo.” Entonces, a un vecino que quiera ser buen
vecino de otro lo tratan de esa manera, pues nadie lo va a aceptar. Así que esto es absolutamente falso, pero,
bueno, le están dando, le están dando.
Esos son los factores, precisamente, que están detrás de la cizaña,
detrás de los intereses hegemónicos imperialistas y divisionistas.
Medios como El
Nacional, en Venezuela, se prestan para ello, y hoy pues le dan un titular
a esto, que no ha sido una declaración del presidente Uribe.
Presidente Uribe, en aras de la importancia que tiene este
tema, pido que usted aclare si esto es en verdad una propuesta suya, porque no
me ha llegado ningún tipo de oferta o solicitud al respecto, y si me llegara,
adelanto —como ya es vox populi, y mucha gente de tanto oírlo lo da como un
hecho, así es la cosa mediática— que no.
No, esto tenemos que discutirlo, cómo no, personalmente, me gustaría;
pero el tema central no es el comunicado que el gobierno de Colombia pretende
poner ahora en el centro del escenario.
El tema central aquí no es, presidente Uribe, como lo sugiere el
comunicado extraño, inexplicable, que saca la Casa de Nariño o Palacio de Gobierno
de Bogotá —aun cuando no está firmado por el presidente Uribe ni por el
Canciller, pues es la Casa de Nariño la que habla, ¿no? Así que detrás está usted, es el jefe de la
casa el que está hablando, sin duda alguna—; no es, como dice el comunicado que
estuvimos analizando con mucho cuidado, punto por punto, con el canciller Alí
Rodríguez, y hoy la Cancillería va a sacar un comunicado en respuesta a
aquel. Estuvimos ayer como tomándonos
tiempo para no pecar de apresuramiento ni dejarnos empujar por las presiones de
nada ni de nadie, cabeza fría y mente sabia hasta donde podamos serlo, y mucha
calma.
Así que es extraño leer ese pronunciamiento, donde se
pretende ahora decir o colocar, en el centro del debate que se ha abierto, el
pregón que tienen desde Washington, sobre todo desde hace tiempo, y también
desde Bogotá, de que Venezuela se ha convertido en una especie de santuario de
terroristas.
Vean ustedes por dónde viene todo esto. ¡Ah, qué casualidad! Sendos editoriales en dos de los más grandes
periódicos diarios de Estados Unidos arremeten también contra Venezuela. ¿Se dan cuenta por dónde viene todo
esto? Se ha desatado de nuevo el furor
antivenezolano en Washington, en los principales diarios y en los voceros del
gobierno de Estados Unidos, los mismos de siempre.
Bueno, el cura de San Juan de Dios le dijo a su
monigote: “Por más que te tongonees,
siempre se te ve el bojote.” Más claro
no canta un gallo, de dónde viene toda esta conspiración. El Embajador de Estados Unidos en Bogotá ya
salió a dar su opinión también y a arremeter contra Venezuela. No hay ninguna duda para nosotros al
respecto.
Por eso no es ese el tema, presidente Uribe. El tema que debemos discutir usted y yo, como dice la
prensa venezolana, cara a cara —personalmente, más bien diría yo, porque eso de
frente a frente tiene una connotación belicista, como que vamos a un ring de
boxeo, frente a frente; no, no, dos jefes de Estado, cómo no, usted me pidió
que quería conocer los llanos de Barinas, le invito a los llanos de Barinas, y
sin provocaciones de nadie, presidente Uribe; lo invito a caminar por una
sabana, a conversar—, el tema central que aquí debe ser discutido y que el
gobierno que usted dirige, presidente y amigo, debe reconocer, es que se
cometió un delito aquí. Ese es el
problema, ese es el verdadero problema, ese es el meollo, ¿no? —así es que se
dice—, del asunto. Lo demás en este
momento, que también se puede discutir y se debe discutir, es secundario. Lo que nosotros estamos denunciando, y con
pruebas en la mano, suficientes pruebas, sabe, Presidente; no crea las mentiras
que a usted le pueden llegar, como yo trato de no creer en las que a mí me
puedan llegar.
Pero, Presidente, le voy a decir lo siguiente: A un buen amigo, a quien considero un buen
amigo ahora, el expresidente Samper, siendo presidente de Colombia le
convencieron, a punta de mentiras, de que el comandante Hugo Chávez aquel, que
estaba recién salido de la cárcel, andaba por las fronteras del Arauca y del
Meta organizando campos de entrenamiento de una guerrilla, que alguien llamó
Gran Colombiana-Bolivariana, y, además, que ese comandante Chávez había
comandado el asalto a Cararabo y había matado soldados venezolanos. El presidente Samper fue convencido a punta
de mentiras, por órganos de inteligencia colombianos, con el apoyo de órganos
de inteligencia venezolanos, de aquella gran farsa, y quedó muy mal el
presidente Samper, porque yo me tuve que ir a Bogotá, y allá dije: “Bueno, estoy a la orden de Colombia,
deténganme, pues.” Cómo me iban a
detener; pero fui, pasé tres días en Colombia.
El gobierno de Venezuela de aquel entonces, por cierto, lo
que hizo fue callar, y el que calla otorga; prácticamente fue una componenda
entre sectores de ambas naciones o de ambos países para tratar de asesinar
políticamente al comandante Chávez aquel, que andaba por ahí como el judío
errante, perdónenme la expresión —alguien dijo una vez, como el Llanero
Solitario—, de ciudad en ciudades, de calle en calle, aquellos años 1994, 1995,
1996, 1997.
Entonces, presidente Uribe, de ser cierta su intención de
que discutamos este tema, yo lo acepto; pero no en una reunión de presidentes,
no. Este es un tema exclusivamente
bilateral, y el tema central y el meollo que hay que discutir tiene que ver con
un delito que aquí se cometió.
Al gobierno de Colombia yo lo insto a que reconozca
eso. El gobierno de Colombia, presidente
Uribe —eso sería muy grave—, no debe avalar un delito. Había dicho Maquiavelo
una frase: “Cuando los hechos acusan, los resultados excusan.”
“A nombre de la lucha contra el terrorismo” —dicen en
Bogotá. Supongamos que fuera eso. ¿Se va a violar la soberanía de los países
vecinos? ¿Se va a instigar al delito a
ciudadanos y a funcionarios? ¿Se va a
lanzar una campaña para corromper y sobornar funcionarios, en este caso
venezolanos, mañana pudieran ser brasileños, ecuatorianos, panameños, de
cualquier país del mundo? No, presidente
Uribe, eso no se debe hacer. Eso es
violar las leyes internacionales, eso es irrespetar la soberanía de los
Estados, eso no es contribuir con la buena vecindad, con la franqueza, con la
confianza tan necesaria para llevar adelante estos proyectos. Por eso es que he ordenado detener todo
proyecto de los que hemos venido trabajando con el gobierno de Colombia hasta
que esto se aclare.
Necesitamos confianza para poder hablar del gasoducto, de
los proyectos eléctricos, de los proyectos de la palma, de los proyectos
comerciales, etcétera. Necesitamos
confianza de buenos vecinos.
Si usted, presidente Uribe, sabía... Por eso yo
insisto. Yo aquí, en el fondo de mi
alma, creo que el presidente Uribe no sabía de este operativo, porque un día
antes de la captura de Granda nosotros estábamos juntos allá en el Cuzco. El presidente Uribe no fue a Ayacucho, pero
sí estuvo en el Cuzco el 8 de diciembre, en la reunión de Suramérica, y allí
hablamos, conversamos; luego él no pudo ir a Ayacucho el 9 de diciembre, y el
10 de diciembre estábamos en Maracay, el día de la Fuerza Aérea, no fue la
captura de Granda, sino fue aquel día en que un grupo de policías venezolanos
capturó a un grupo de policías colombianos operando en nuestro territorio, y
tres días después fue el secuestro de Granda aquí en Caracas, coordinado por la
policía colombiana, con el apoyo de un grupo de funcionarios venezolanos, un
grupo de militares. Hasta ahora no
tenemos pruebas de que haya participado algún otro cuerpo civil y debo decirles
que en este momento los militares venezolanos que participaron en esto —y esto es
una cosa bien lamentable, dolorosa—, todos están detenidos, y ya están
convictos y confesos, y han dado detalles, presidente Uribe, detalles que usted
debería oír.
Es una de las cosas que yo quisiera plantearle, ese es el
tema central, cómo funcionarios de Colombia estuvieron durante varios meses
sobornando, invitando a funcionarios venezolanos para cometer este delito, cómo
policías colombianos entraron a Venezuela, cuánto pagaron. Ya sabemos, incluso, cuánto les dieron, un
adelanto, no les han pagado completo, les dieron un adelanto, y compraron un
carro, uno de ellos compró un carro. Ya
tenemos hasta el carro.
Que si Colombia cree que la política de recompensa es
legítima, bueno, nadie puede quitarle a un Estado su libertad para definir
política en su territorio; pero no fuera del territorio, no fuera del
territorio, y menos para sobornar funcionarios de otro gobierno, a espaldas de
aquel gobierno. No, eso no se puede
permitir, eso sería irnos a un abismo.
Así que, presidente Uribe, de ser cierto lo que sale en
prensa, estoy dispuesto a que lo hablemos personalmente, pero no el tema que
está planteando el comunicado de la Casa de Nariño, no, el tema del delito que
aquí se cometió, y, sobre todo, yo ratifico, el gobierno de Colombia debe
ofrecer excusas, porque debe reconocer que cometió un error, en primer lugar.
Fíjense ustedes que la policía colombiana lo primero que dijo
fue que capturaron a Granda en Cúcuta, y cuando comienzan a preguntar: “Bueno, dónde y cómo lo capturaron.” Los cuerpos policiales generalmente dejan testimonios, testigos de estos hechos,
generalmente; a veces hasta filman o graban el momento de la captura para tener
precisamente evidencia. En este caso no
hubo testigo ni nada, y luego se contradicen: “No, que fue en una calle.” “No,
que fue en un hotel” —dijo otro funcionario.
Primero dijeron que no, no se pagó ninguna recompensa; después dijeron:
“Sí”, empezaron con una contradicción que fue lo que comenzó alertándome y
alertándonos al respecto, hasta que nos fuimos dando cuenta de la verdad.
Ahora, una reflexión para Venezuela, para Colombia y para el
mundo, que hoy en Aló Presidente nos oye y nos ve con mucha atención.
Supónganse ustedes que esa conducta de los cuerpos
policiales colombianos fuera tomada como legítima, como valedera pues; bueno,
sería, como ya he dicho, un salto al abismo, sería un paso adelante hacia el
abismo. ¿Por qué?, porque, imagínense ustedes, yo en este momento sé dónde está
en Bogotá un venezolano terrorista, golpista, que en este mismo salón se
autojuramentó como presidente de este país, mientras yo estaba preso y mientras
el pueblo caraqueño y venezolano era masacrado: innumerables vidas se perdieron
allí, heridos, muertos, terrorismo.
Allá está en Bogotá Pedro Carmona. ¿Pudiera yo decir,
entonces, presidente Uribe, que Colombia está dando refugio a terroristas? Ah, bueno, porque si vamos a utilizar eso así
con tanta ligereza, yo pudiera decirlo, que Colombia está violando el acuerdo
de Naciones Unidas donde se dice que ningún Estado podrá dar refugio a
terroristas. ¿Es o no es Pedro Carmona
un terrorista? Revisemos lo que aquí
ocurrió. Sí, podemos concluir. Ah, no, pero yo debo respetar el derecho
internacional.
Ese caballero estaba preso aquí y se fugó de su casa, un
tribunal lo había mandado para su casa por la edad y no sé qué más, y se fue a
la Embajada de Colombia y el gobierno de Colombia, no el de Uribe sino el de
Pastrana, decidió darle asilo.
Inmediatamente cuando me informaron la decisión de Colombia, aun cuando
yo no la compartía, pero Colombia está en su derecho, puse un avión en La
Carlota y le dije: “Llévenlo a Bogotá.”
Y lo llevaron inmediatamente a Bogotá.
Venezuela siempre ha sido respetuosa del derecho
internacional. Recuerdo el caso del
señor Ballesta, solicitado en Colombia; se lo querían llevar secuestrado, nos
enteramos y lo impedimos, y estuvo preso aquí durante varios meses por
documentos falsos; Colombia hizo entonces lo que tenía que hacer. Recuerdo que
hablé con Pastrana y le dije: “Presidente Pastrana, si Colombia tiene pruebas,
alguna solicitud...” Parece que este hombre había participado en el secuestro
de un avión; parece no, en efecto fue así. Colombia envió las pruebas, la
solicitud de extradición, pasaron varios meses, por supuesto, hasta que
Venezuela decidió la extradición. Y de inmediato, cuando el Tribunal Supremo de
Justicia, que es el órgano que aquí decide sobre extradición, tomó la decisión,
igualito, mandé un avión a llevar al señor Ballesta, ¿a dónde? A Bogotá, y allá lo tienen en prisión.
El caso de Montesinos.
¿Ustedes recuerdan aquel impasse que
hubo con el gobierno del Perú de entonces? El Ministro del Interior de Perú
aterrizó en un avión militar del Perú en Valencia, querían llevarse a
Montesinos. Estuvimos allí también en
una crisis con el gobierno transitorio que había en Perú, antes de llegar
Toledo. Bueno, aquel Ministro peruano,
con un avión, militares y todo, en Valencia, una locura. Sin embargo, en aras de la hermandad y la
buena vecindad, yo estaba en Canadá en la Cumbre de las Américas cuando me
informan, y dije: “Bueno, revisen el avión y luego déjenlo que se lleva a Perú,
pues.” Y aquel Ministro, que estaba
prisionero dentro del avión en Valencia, fue liberado y se fue en el avión a
Perú.
“Ah, no, que Chávez protege a Montesinos, que Chávez lo
tiene escondido, que Venezuela se convirtió...”
Apenas capturamos a Montesinos aquí, fue un 24 de junio, recuerdo, en
menos de lo que canta un gallo estaba en Perú.
Siempre hemos cumplido con esto.
Así que si su gobierno, amigo mío, presidente Uribe, tiene
informaciones de la presencia de algún ciudadano colombiano, que esté
solicitado por cualquier causa, puede ser un asesino, puede ser un delincuente
de cualquier tipo, de cuello blanco, de cuello negro, puede ser un
narcotraficante, un terrorista, un guerrillero, alguien que tenga una causa
abierta en Colombia, bueno, tiene que solicitarlo a mi gobierno, al Estado
venezolano. Supónganse que yo entonces
ahorita responda con la Ley del talión, no lo voy a hacer, por supuesto: “Ojo
por ojo, diente por diente”, y comience a mandar comandos y a ofrecer millones
de dólares para que me traigan a Carmona; a lo mejor lo traen, porque cuando se
trata de dinero —bueno, Judas vendió a Cristo por unas monedas—, empiezan a
ofrecer millones de dólares y empiezan a sonsacar funcionarios, y hay gente que
lamentablemente es débil y cae, como cayeron estos venezolanos, que lo más
seguro es que pierdan la carrera. Con
todo el peso de la ley le vamos a dar a esos funcionarios venezolanos, en el
marco del estado de derecho; pero no puede ser militar quien se preste a un
delito como este, contra la soberanía de su propia patria, cuando lo primero
que un militar debe tener como algo
sagrado es la soberanía de la patria, nos enseñan eso desde cadete de primer año;
pero, bueno, debilidades hay por todas partes.
Un teniente coronel, que ya había dado 10 millones de
bolívares que recibió en Cúcuta. El
teniente coronel venezolano pasó a Cúcuta a entregar al secuestrado y se lo
entregó a un comandante de la policía de Cúcuta, y recibió su primera parte, le
dijeron que después le daban la otra. Y
hay funcionarios del gobierno de Colombia implicados en esto, civiles y
militares. Eso es un delito, presidente
Uribe, eso es un delito, no puede ser.
Hubo un secuestro pues, un secuestro es un secuestro hágalo quien lo
haga, hágalo las FARC o los narcotraficantes, hágalo los paramilitares o hágalo
funcionarios del gobierno de Colombia, es un secuestro, con complicidad de
funcionarios venezolanos, ¡un secuestro!
Eso es un delito, y de los más aberrantes, de los más aberrantes, un
secuestro.
Supónganse ustedes que yo en este momento mande un comando y
ofrezca millones de dólares para traer a unos generales retirados, golpistas,
que están en Panamá, por ejemplo; yo sé dónde viven y todo. Ah, pero lo hablé con el presidente Torrijos,
lo hablé con el presidente Torrijos, así de amigo; pero yo jamás a espaldas de
Torrijos voy a hacer algo, y si algún funcionario venezolano lo hiciera, pues
yo le aplicaría la ley al funcionario venezolano. No voy a avalar jamás una actitud como
esa.
O en República Dominicana, allá viven tres golpistas,
incluso, viven dos de los que me iban a fusilar; me iban a fusilar la noche del
12 de abril, me tenían listo pa’la parrilla, como se dice en El Llano, solo que
Dios metió la mano y llegaron unos muchachos y dijeron, otros soldados con el
fusil aquí: “Si matan a este hombre nos matamos todos aquí.” Allá a la orilla del mar, Dios metió la mano
pues; pero me tenían listo para fusilarme.
Orden que había dado Pedro Carmona, que está en Bogotá; testigos tengo,
aquí mismo hay unos muchachos.
Ustedes saben que las oligarquías generalmente piensan que
los mesoneros y la gente que barre no son gente, sino como que no existieran
pues. Así que delante de mesoneros y
otra gente, Pedro Carmona dio la orden: “Llévense a Chávez y que amanezca
muerto. Eso sí, que parezca que hubo
intento de escape, que iban a rescatarlo y, bueno, murió Chávez; y, además,
como Chávez es un asesino que mató a mucha gente, bueno, el que a hierro mata a
hierro muere.” La estrategia perfecta,
solo que Dios metió la mano y un grupo de muchachos venezolanos y el pueblo
venezolano todo. Y estoy yo aquí parado
gracias a Dios. Pero yo le vi la cara a
la pelona (Risas), se la vi: ¿Qué hubo?, le dije. Yo estaba listo para irme con ella. Me regresaron Dios y el pueblo, y aquellos
muchachos militares, estos compañeros, que son el pueblo uniformado.
Ahora, ¿voy yo a mandar o dar una recompensa, como si fuera
algo personal esto, y a mandar un grupo —tengo bastantes amigos en Colombia,
pudieran hacer algo; tengo bastantes amigos en Dominicana, muchísimos—; voy yo
a mandar militares venezolanos o policías venezolanos a sobornar o a ofrecer
millones de dólares a un grupo de dominicanos para traer a estos venezolanos
secuestrados acá? Yo pudiera hacerlo,
créanme que pudiera hacerlo, pero no lo voy a hacer, porque estaría violando el
derecho internacional y la soberanía y el respeto que debo al Presidente
dominicano y, antes que a él, al pueblo dominicano. Eso no se puede hacer.
Y usted, amigo mío, presidente Uribe, yo lo invito una vez
más a rectificar, a que reconozca que funcionarios de su gobierno, sin que
usted lo hubiera conocido, porque estoy absolutamente seguro que usted no lo
sabía, yo lo vi a usted dos días antes, una semana antes, en el Cuzco, y
firmamos la carta de nacimiento de
la Comunidad Suramericana de Naciones, y venimos
hablando del gasoducto, del oleoducto, de la cooperación entre los dos pueblos,
de que usted pronto iba a venir aquí a Venezuela para una nueva reunión, del
problema de la gasolina en la frontera, de la refinería de Cartagena, todo eso,
yo no creo que usted haya tenido conocimiento de esto; pero no se deje ahora,
amigo mío, no se deje ahora llevar por solidaridad o por algo, o porque lo
confundan. Yo creo que usted debe
reconocer el error que cometieron funcionarios suyos, debe tomar las acciones
que estime pertinentes allá, dentro de Colombia, y después que usted lo haga,
venga, aquí está esta mano. Mientras
tanto, no debatiré ningún otro tema. Para mí, y créame que para millones, somos
todos en Venezuela los que estamos en esta posición y, si algunos venezolanos
están en otra, no son sino la excepción;
pero aquí estamos todos los venezolanos, civiles y militares, millones de
venezolanos represento cuando digo esto: No discuto ningún otro tema, sino
ese. Aquí se cometió un delito, aquí se
vulneró la soberanía venezolana y Venezuela debe ser reivindicada, y le toca a
usted, Presidente, amigo mío. Saludos a
Colombia.
Después de este largo comentario, pero necesario editorial,
no era ese el comienzo del programa, me vi obligado producto de las
informaciones, el análisis y, sobre todo, la reflexión, la meditación profunda
de esta madrugada, a comenzar el programa de esta manera, con un saludo de
afecto a Colombia, y pido que le demos un aplauso a Colombia, la hermana
(Aplausos), a la hermana Colombia; y digo que nadie podrá detener el proceso de
integración entre Colombia y Venezuela, nadie podrá, por más poder que tenga,
detener el proceso de integración de Suramérica.
La Comunidad suramericana de naciones ha nacido,
pues vamos a impulsarla: Colombia, Venezuela, Brasil y todos unidos, todos
juntos.
Pronto viene Lula. Conversé con él antier al teléfono y va a
visitarnos el presidente de Brasil y vamos a llevar adelante, a impulsar,
además de los proyectos que ya están marchando entre Brasil y Venezuela, otro
conjunto de proyectos estratégicos de alianza, en lo energético, en la
infraestructura, en la minería, en la aeronáutica civil y militar, en el
turismo.
El día lunes 14 de febrero vendrá a visitarnos el presidente
Luiz Inacio Lula da Silva, para continuar en ese impulso. También tendremos este año la visita del
presidente Ricardo Lagos, hace pocos días hablé con él; anda por Egipto ahora,
me dijo que iba por Egipto, el presidente de Chile. Dentro de poco nos veremos
con el presidente argentino, Néstor Kirchner. Dentro de poco estaremos en la
toma de posesión de Tabaré Vázquez allá en el Uruguay. Pronto iremos a Bolivia,
también tenemos la invitación oficial del presidente Mesa, de Bolivia. Y todo
esto es por la integración suramericana, nada ni nadie podrá evitarla, fue el
sueño de Bolívar, de Abreu Elima, de San Martín. Ellos fracasaron, por eso dijo Bolívar: “He
arado en el mar.” Ahora no, 200 años
después, ahora es cuando ha comenzado a nacer y a fortalecerse la integración
suramericana.
Sobre la
Misión social Barrio Adentro II
(...)
Por aquí hay otra recomendación que me dan: “Relanzamiento y
revitalización de las misiones.” ¡Ah!,
pues ni corto ni perezoso, ya yo he arrancado con esta decisión y he anunciado,
allá en un mensaje a
la Asamblea Nacional, y esto es algo maravilloso que vamos
a hacer, vamos a entrar en
la Misión Barrio Adentro II, y voy a repetir esto
rápidamente: vamos a instalar, antes de que termine este año, he dicho, a
finales del tercer trimestre; es decir, en el mes de septiembre ya debemos
tener instalados en Venezuela 600 centros de diagnóstico. De estos tenemos hasta ahora 84, pero vamos
a 600 centros de diagnóstico y esto incluye sectores de la clase media. Amigos míos, esto no es solo para los barrios
donde vive el pueblo que fue excluido, ustedes también están incluidos en estos
programas; centros de diagnóstico allá en
La Trinidad, o allá en
la Boyera, o allá en Santa Mónica, en los
Chaguaramos, y así a lo largo y ancho del país.
Estos centros de diagnóstico, miren ustedes, cada uno de
estos centros de diagnóstico va a tener, miren, oigan esto:
Primero, un equipo adecuado de rayos X para todo problema de
salud relacionado con los huesos y otros órganos del cuerpo que pueda ser
detectado por este medio, un rayos X adecuado, moderno.
Segundo, un equipo de ultrasonido con tres transductores
que, sin emitir radiaciones, estudian con nitidez la mayor parte de las
afecciones de las partes blandas y órganos del paciente.
Tercero, un endoscopio que observa de forma directa el
tracto superior del aparato digestivo —es decir, el esófago, el estómago y el
duodeno—, detectando gastritis, úlceras, formas incipientes de tumoración, funcionamiento
del hígado, vesícula y otros órganos de gran importancia, grabando imágenes y
obteniendo muestras que pueden ser examinadas posteriormente. Les estoy hablando del endoscopio.
Cuarto, un electrocardiógrafo que en la primera versión del
programa va a servir para diagnosticar el estado del corazón —esto es
preventivo— y cualquier irregularidad que suele requerir de ulteriores
estudios. El resultado más inmediato
sería el suministro de medicamentos capaces de atenuar o resolver determinados
problemas. Y hay una nueva concepción
del electrocardiógrafo que se va a añadir para atender urgente cualquier
infarto o cualquier otra irregularidad grave en el paciente, para lo cual se
añadiría un desfibrilador. Les vamos a
tener un desfibrilador que puede evitar o superar un paro cardiaco y decidir la
aplicación inmediata al paciente de un anticoagulante específico que, cuanto
antes se suministre, serán mejores y más eficientes los resultados, reduciendo
considerablemente las secuelas del infarto.
Sabemos que una de las causas más grandes de muerte, de las
primeras causas de muerte en Venezuela son los problemas del corazón.
Quinto, van a tener también esos centros diagnósticos,
totalmente gratuitos también para las clases medias, también para las clases
altas, un laboratorio clínico para análisis de sangre y heces fecales, que
facilita y apoya el diagnóstico más correcto del estado de salud del paciente y
las medidas pertinentes que correspondan, pues sin tales análisis es
prácticamente imposible hacerlo con el máximo de certeza.
Sexto, atención correcta a los pacientes que puedan
presentar problemas intestinales u otras muchas afecciones de salud.
Servicios de análisis mediante el llamado Sistema
Ultramicroanalítico. Va a haber en cada
uno de esos centros de diagnóstico, 600 en todo el país, sumamente eficientes,
que permite conocer, entre otras funciones, la presencia de virus como los del
dengue, hepatitis, SIDA y otros que, a diferencia de las bacterias, los
parásitos y muchos microorganismos no pueden ser detectados por los
laboratorios de sangre y heces fecales.
Por otra parte, además de los 600 centros de diagnóstico,
vamos a tener —ponme la pizarra blanca, por favor, y me das el bolígrafo
correspondiente, porque esto requiere un gráfico, hay que hacer gráficos— 600
servicios oftalmológicos —esto va a ser totalmente gratuito— de gran calidad,
con todos los medios técnicos para detectar cualquier problema de la
vista. Esto no se trata de las ópticas
que hasta ahora tenemos instaladas en Barrio Adentro, porque esas ópticas solo
permiten una revisión superficial; solo permiten, por ejemplo, el examen de la
vista para los lentes, para arreglar algún problema de la vista, que si la
miopía, el astigmatismo, la presbicia, que nos agarra ya después de los cuarenta
y pico años. Así que es un sistema,
Barrio Adentro II.
Siguiendo las recomendaciones del equipo coordinador de la
nueva etapa, me he puesto en contacto con mi amigo Fidel Castro —¿qué tal,
Fidel? Estás viendo Aló Presidente, no
te lo pelas, así es que se hace—, entonces, Fidel Castro se puso en emergencia
a trabajar y ya, producto de ese trabajo de diciembre, de la última visita,
hemos producido este documento, hemos discutido ya y antenoche conversábamos y
ya pronto comenzarán a llegar los equipos, porque algunos de estos equipos los
hacen en Cuba, los fabrican en Cuba.
Cuba es hoy una verdadera potencia en cuanto al tema de la salud, en el
mundo entero, reconocido por Naciones Unidas.
Gracias a Cuba, gracias a Fidel, siempre dispuestos a cooperar con
Venezuela y con el mundo, no solo con Venezuela.
Vamos a tener 600 centros de diagnóstico de los que ya les
mencioné, desde rayos X hasta endoscopia y exámenes microanalíticos,
ultramicroanalíticos. Luego vamos a
tener 600 servicios oftalmológicos. Una de
las cosas que necesitamos es comenzar a buscar los locales. Alcaldes, gobernadores, sectores de la clase
media, de la clase alta, ustedes nos facilitan un local y ahí podemos
instalarnos después del estudio respectivo.
¿Qué va a tener este servicio oftalmológico? Capacidad para detectar problemas como los
siguientes: cataratas, pterigium, miopía, hipermetropía, astigmatismo,
presbicia, retinopatía diabética, que daña mucho la vista —hay gente que queda
ciega joven por estas cosas y nadie se da cuenta por qué quedó ciega, y después
no hay nada que hacer ya—, riesgos de desprendimiento de retina, mácula,
opacidad visual, glaucoma agudo o refractario, trauma y otros que pueden
ocasionar la pérdida total de la visión para proceder.
Miren, el otro día estábamos echando una partida de chapitas
—les voy a contar esto rápido—; de vez en cuando yo echo una partida de
chapitas, pues. ¿Quién aquí juega
chapitas? Podemos echar una partida un
día de estos. Yo tengo una curva, que
uno agarra la chapita, la lanza, la chapita viene aquí y cae así, y ponemos una
lata y strike, es un poquito difícil batear esa chapa, ¿no? El negro Churio tiene una curva que viene por
el suelo y sube aquí, pa, y strike, y entonces estábamos jugando una partida de
chapitas de cinco innings ahí, para destresar un poco, y viene el Churio y le
da una línea a una chapita, pues, y le da en el ojo, directo, al teniente
Andrade, pues por ahí anda, fue grave la cuestión, menos mal que estaba Barrio
Adentro ahí cerca del campito donde estábamos jugando. Fue atendido de inmediato. Si no hubiesen estado los médicos ahí cerca,
con equipos y todo... Miren que yo me asusté mucho, aquel muchacho quedó
mareado, yo estaba al lado de él allí, jugando shortstop, esperando el rolling
o la línea, y la línea le da y él pega un salto y dice: “Me dio en el ojo”, y el ojo se le puso
rojito de inmediato. Yo llegué a temer
por el ojo de aquel muchacho, y además un complejo de culpa que no me lo quita
nadie, ¿no? Entonces, afortunadamente,
hace dos días lo vi, ha seguido trabajando en el FUS, me dijo que no necesitaba
vacaciones, está con buen tratamiento y está recuperando progresivamente, pero
tiene una lesión profunda en el ojo, afortunadamente no le tocó el nervio.
Vamos a agregar aquí también 600 terapias intensivas
mediante la dotación de un equipo moderno de respiración forzosa, que puede
atender y mantener vivo a cualquier paciente de un infarto, un trauma, una
crisis asmática, una pulmonía, un shock hipoglicémico. Mucha gente se muere, bueno, porque se atarugó
o le da un shock hipoglicémico, una cosa momentánea, pero no hay nadie que lo
atienda, en este caso es un respirador artificial, respiración forzosa; puede
ser una afección cerebrovascular y cualquier otro grave problema de salud que
lo pueden llevar a una muerte segura, vamos a instalar estas terapias
intensivas a lo largo y ancho del país.
Por otra parte, además de esto, este programa requiere de un
conjunto de ambulancias bien dotadas, con radios. Vamos a tener 200 ambulancias para la
interconexión, 200 ambulancias nuevas y totalmente equipadas. Esto es Barrio Adentro II.
Por otra parte, vamos a tener —esto también va a ser muy
novedoso— 600 centros de fisioterapia y rehabilitación. Fisioterapia —aquí estoy al borde del abismo— y
rehabilitación. Esto debe ser que lo
ponen así para ver si yo me caigo o no me caigo —no me voy a caer—,
“rehabilitación”, para probar la vista mía, “rehabilitación”.
Bueno, esos centros son muy necesarios. Van a contar —oigan esto bien: algunos pudieran pensar que yo estoy mamando
gallo aquí o que estoy loco, pero lo vamos a hacer— con área de electroterapia,
dotada con equipos de ultrasonido, láser, magnetoterapia, tracción vertebral y
cervical; área de hidroterapia; área de mecanoterapia y gimnasio; área de terapia
ocupacional; área de podología; área de defectología y trastornos del lenguaje.
Esas son las salas de fisioterapia que podrán curar, mejorar
o aliviar a pacientes con dolores agudos o fuertes molestias en la cervical, en
la región lumbar.
A veces uno, bueno, por dormir mal, se acuesta doblado. Hay gente que le gusta ver películas de noche
—yo soy uno— y hay que tener cuidado con las almohadas, que a veces uno se pone
una almohada aquí y amanece con tremenda tortícolis; o alguien que va viendo
una muchacha bonita y dura mucho rato mirándola y no puede y le da una
tortícolis (Risas). Bueno, a veces uno
pasa tres días con un dolor. ¿No les ha
pasado? A mí me ha pasado por cualquiera
de las dos causas: o muchachas bonitas o
las películas, que a veces uno se acuesta mal o duerme mal, entonces amanece
con una tortícolis que le dura el dolor tres días. Bueno, si usted amanece así, vaya al centro
—ahorita no vaya porque no lo va a conseguir— de fisioterapia, fuertes
molestias. A lo mejor lo que le aplican
es un calorcito allí, y listo, se le curó y usted sigue su vida normal.
Tortícolis, tendinitis, inflamaciones; rehabilitación de
pacientes infartados o que sufren otras alteraciones del corazón; accidentados
o víctimas de acciones violentas; discapacidades para caminar o utilizar los
brazos o las piernas; pérdida de masa muscular en pacientes inmovilizados;
parálisis de las extremidades; incontinencia urinaria por afecciones
neurológicas; afecciones de hombros y caderas; afecciones de la piel, quemaduras;
infecciones de nariz, garganta y oídos, como sinusitis, otitis, amigdalitis;
várices; pie diabético, razón frecuente además de amputaciones a pacientes con
diabetes mellitus, y dar seguimiento además a niños con retraso mental y
trastornos del lenguaje, entre otros.
Para todo eso vamos a tener
capacidad en cada uno de estos centros de fisioterapia y rehabilitación.
Además de eso —y esto es lo máximo pues del sistema que
vamos a instalar en Barrio Adentro II, lo voy a poner en rojo, en rojo, aquí
tenemos uno, dos, tres, cuatro, cinco— centros de diagnóstico de alta
tecnología, vamos a poner 32 —el borrador no sé dónde anda— centros de
diagnóstico —tomen nota de esto; si después no cumplimos, ustedes me cuelgan
por ahí en un samán o en dónde más. En
un samán en la sabana me gustaría, en todo caso; no me vayan a colgar en un
poste aquí en Caracas, por el amor de Dios; en un samán en la costa del Santo
Domingo, o del Apure, o del Arauca— de alta tecnología.
Centros de diagnóstico de alta tecnología, 32. ¿Por qué van a ser 32? Uno en cada estado del país y en algunos
estados con mayor concentración poblacional, como el municipio Libertador, como
Miranda, Zulia y otros, debemos instalar más de uno, dos y hasta tres.
Bueno, ¿qué va a tener esto?
Cada uno de estos centros de diagnóstico —aquí sí a lo mejor vamos a
tener que construir, ya hemos comenzado a buscar terreno, porque se requiere
una instalación un poco más amplia a lo mejor; pero, bien sea construida
totalmente nueva o acondicionada, los vamos a hacer— va a tener los siguientes
equipos modernos del más alto desarrollo del mundo: primero, resonancia magnética nuclear,
tomógrafo de 16 o más cortes.
Miren, yo fui ahora a La Habana, en la última visita andaba
con una molestia, era por un oído, y, bueno, me llevan allá y me meten en un
tomógrafo, me toman no sé cuántas imágenes así, así, por todos lados, una cosa
impresionante; luego yo mismo vi las imágenes de todo lo que es el tórax y la
cabeza, el rostro por aquí, por allá, y, además, rapidísimo, una alta
resolución.
Bueno, vamos a tener un tomógrafo de 16 o más cortes;
ultrasonido de tres dimensiones, para el corazón y otros órganos, que no es
invasivo y permite ver imágenes en movimiento, hasta las arterias y las venas,
imágenes que se mueven las puede ver este ultrasonido.
A un amigo nuestro, militar, hace años le hicieron una
prueba y me dijo: “Mira, esto es una tortura”, en esos años, hace como 15 ó 20
años. Está Armada por ahí, ¿no?, un
médico. ¿Ustedes saben cómo se llama
este sistema para llegar hasta el corazón, un método que es invasivo? (Le dice: “Un cateterismo.”) Un cateterismo, que le meten una cosita con
una camarita microscópica y eso va avanzando por la arteria, ra, ra, ra, hasta
el propio corazón.
Ahora, hay un alto porcentaje de esos exámenes que no
requieren operación y, sin embargo, el cuerpo es invadido, pues. Este ultrasonido es no invasivo y permite ver
todo eso.
Un video endoscópico, un equipo de laboratorio para
diagnóstico de enzimas, proteínas, marcadores tumorales, hormonas, marcadores
de osteoporosis, inmunoglobulina, estudio del líquido cefalorraquídeo y otros
análisis complejos, imposibles de obtener en otros tipos de laboratorios.
Sistema Ultramicroanalítico y rayos X con mesa flotante y
otros equipos complementarios, que permiten el diagnóstico de tumores o
lesiones de los tejidos, alteraciones del cerebro, de la espina dorsal, del
encéfalo, detecta la mayoría de las causas de los trastornos cerebrales y
neurológicos, se pueden detectar pacientes con lesiones arteriales coronarias
que requieren de tratamiento de desobstrucción de las arterias evitando el
infarto agudo del miocardio y procederes diagnósticos invasivos, anomalías
cardiacas, lesiones de las válvulas del corazón, hipertensión intracraneal,
situación nítida de la columna vertebral.
En verdad, cuando nosotros tengamos esto, creo que podemos
decir que ningún país del mundo, ningún país del mundo o pocos países, para no
sentirnos los únicos, van a contar con un sistema de salud como Barrio Adentro
II y con un conjunto de centros de diagnóstico, oftalmológicos, terapia
intensiva, centros de fisioterapia, y centros de diagnóstico de alta tecnología
como estos.
Ahora, eso es parte de la nueva etapa, del impulso adelante,
del salto adelante, del salto adelante en esa nueva etapa, y en eso tenemos
listo... ¿Cuándo tenemos el pase para el
centro de diagnóstico? ¿Tenemos un pase
listo, Andrés? ¿Está listo? ¿Por qué no hacemos el pase de una vez?
Yo quiero que ustedes vean los equipos, rápidamente, de uno
de los 84 centros, que son del primer elemento que yo anoté en la pizarra.
¿Quién está por allá en la Gran Colombia? ¿En la Gran Colombia tenemos el pase? ¿Nos están oyendo allá en la Gran
Colombia? (Le dicen que sí.) Un saludo para todos y un abrazo.
Andreína
(Periodista).- Señor Presidente, perfectamente, muy buenas
tardes.
Estamos aquí en la avenida Roosevelt, el centro de
diagnóstico Gran Colombia. A mí lado
tengo médicos de Barrio Adentro II, porque ya esto pasa a ser parte de Barrio
Adentro II, y tengo también federales que han sido beneficiados por la misión
Barrio Adentro, entre ellos tenemos a estas personas que van a interactuar con
usted en este momento.
Milena Medina.-
Buenas tardes, Presidente.
Mi nombre es Milena Medina.
Chávez.-
Milena, ¿qué tal? ¿Cómo estás
tú? ¿De dónde eres?
Milena Medina.-
Soy beneficiada por Barrio Adentro, fui operada en Cuba y estoy muy
agradecida con usted.
Chávez.-
Oye, Milena, recibe un saludo.
Te iba a preguntar algo: ¿Tú dónde vives, Milena?
Milena Medina.-
En Los Rosales. Bueno, soy de
Cumanacoa, pero estoy viviendo aquí en Caracas, en Los Rosales.
Chávez.-
En Los Rosales. Voy a saludar con mucho recuerdo y afecto a todo el
vecindario de Los Rosales de allí de la avenida Roosevelt, del prado
Las Amarillas, por ahí cerca vives tú, ¿no?
Milena Medina.-
Sí, sí.
Chávez.-
Bien, ¿y cómo está la comunidad ahora?
¿Cuánto tiempo hace que se instaló ese centro de diagnostico Gran
Colombia?
Milena Medina.-
En septiembre del 2004, mi Presidente.
Hugo Chávez.- Gracias, Milena, un beso para
ti. Mira, ¿y están ahí los médicos
cubanos, algunos de los médicos cubanos?, para también saludarlos.
Periodista.-
Sí, señor Presidente, efectivamente, tenemos aquí a la doctora Tania,
quien le va a explicar un poco acerca de lo que es la Misión Barrio Adentro II
y de todo lo que ella se encarga en este lugar.
Tania Camacho
(doctora cubana).- Buenas tardes, señor Presidente.
Hugo Chávez.-
Buenas tardes.
Tania Camacho.-
Realmente, el programa que atendemos aquí en Venezuela es el apoyo del
programa de pesquisaje de cáncer cérvico-uterino, donde ya en cuatro meses y
medio hemos realizado alrededor de 30 000 pruebas citológicas, de ellas
alteradas han sido quinientas y tantas, y han viajado a Cuba casi el 60%, para
recibir tratamiento en Cuba. O sea que
la parte nuestra ha sido el diagnóstico inicial, a partir de una prueba
citológica y se termina con el tratamiento en Cuba, y el seguimiento que se
realiza aquí, en este centro diagnóstico, donde está insertado también el
laboratorio de citología y la consulta de patología de cuello.
La paciente que habló con usted, que le decía que es una
beneficiada, fue precisamente de este programa.
Se hizo su citología en Barrio Adentro, se diagnosticó en el laboratorio
que está insertado aquí en
la Gran Caracas, que atiende a toda
la
Gran Caracas y
fue enviada a Cuba para poder recibir el tratamiento adecuado y el seguimiento
se lo estamos realizando aquí con el doctor Pedraza, que es un gineco-obstetra
que también radica en este centro y yo soy la citopatóloga de esta unidad.
Hugo Chávez.- Tania, gracias por tu explicación.
Quiero trasmitirte a ti y a todos los compañeros médicos y médicas cubanos
nuestro amor infinito, nuestro agradecimiento, nuestro cariño, Tania. Y te iba
a preguntar, ¿cuántos médicos cubanos están allí en el centro diagnóstico?
Tania Camacho.-
En este centro diagnóstico somos 33 personas y seis son médicos, señor
Presidente. Aquí está a mi lado la jefa
de la parroquia que quizás le pueda dar otros datos estadísticos más exactos, más
generales.
Yo quería decirle, señor Presidente, si es posible, que es
un honor de verdad estar aquí en su país.
Tuvimos la oportunidad de estar en otra misión, convivir la Revolución
Cubana, el inicio de la Revolución Cubana y poder participar en la ayuda a la
consolidación de la Revolución en Venezuela, es un honor para nosotros,
realmente, con esta edad que tenemos ya, poder estar con ustedes.
Muchas gracias.
Hugo Chávez.-
Gracias, gracias, qué bonito.
Vamos a darle un aplauso a la doctora Tania Camacho, y a todos los
médicos cubanos, venezolanos, enfermeras y enfermeros de este centro
hospitalario. Gracias, Tania, el honor
también, el honor es compartido, este es un mensaje para todos los cubanos que
están con nosotros en Venezuela y más allá, en la querida Cuba.
¿Quién está ahí, Clara?
Clara.-
Sí. Buenas tardes, señor
Presidente, aquí estoy.
Hugo Chávez.- Clara, ¿y tú de dónde eres?
Clara.-
El centro diagnóstico tiene aproximadamente cuatro meses y medio de
creado, se inauguró el día 14 de septiembre del 2004. Cuenta con un total de
cinco servicios, que pertenecen netamente al centro diagnóstico, que son: el departamento de cardiología, el
departamento de endoscopía, una consulta de optometría, un laboratorio clínico
y un laboratorio de SUMA, donde se realizan las pruebas especiales de
laboratorio. También cuenta con un
servicio de odontología con ocho unidades odontológicas, el laboratorio central
de citodiagnóstico, como bien explicó la doctora Tania, y un departamento de
rayos X, señor Presidente, que está en construcción.
Hugo Chávez.-
Ah, bien. Mira, Clara, ¿y tú de dónde eres?
Clara.-
Soy de Santiago de Cuba, Presidente, de las provincias orientales.
Hugo Chávez.-
Sí, bueno, un saludo para ti también, con mucho afecto.
Por qué no nos muestran allí... ¿Dónde está la cardiología? Una de las cosas que yo quiero es que nuestra
gente vea los equipos, además de todo ese personal que está 24 horas al día
atendiendo allí, y me informan que diariamente el promedio de pacientes es de
130, ¿no, Clara?
Periodista.-
Señor Presidente, aquí tenemos a la persona que es encargada de esta
unidad.
Buenas tardes.
Regina Suárez.-
Buenas tardes, Presidente.
Hugo Chávez.-
Buenas tardes, ¿y tú cómo te llamas?
Regina Suárez.-
Le habla la licenciada Regina Suárez, de Villa Clara.
Aquí se realizan los electrocardiogramas, de acuerdo con las
indicaciones médicas de Barrio Adentro, y de acuerdo con el diagnóstico procede
el cardiólogo a impartir el tratamiento o indicación de algún estudio más
profundo, de acuerdo con lo que se detecte.
Hugo Chávez.-
¿Cuántas personas asisten allí diariamente?
Regina Suárez.-
Aproximadamente, señor Presidente, 7 833 pacientes se han atendido desde
que se inauguró el centro, y aquí en el departamento de cardiología se han realizado
un total de 675 estudios.
Hugo Chávez.-
De acuerdo, 675 estudios en cardiología.
Y el otro es endoscopía, me dijiste, ¿no?
Regina Sánchez.-
Sí, el departamento de endoscopía y ultrasonido, que también lo tenemos
aquí a continuación.
Hugo Chávez.- ¿Por qué no nos muestran algún otro equipo, y
la gente que está trabajando allí, el laboratorio también?
Periodista.-
Sí, señor Presidente, tenemos aquí también una persona que le puede dar
la declaración, el que se encarga de atender esta unidad.
Buenas tardes, las cámaras de Aló Presidente son para usted.
Silvia Peña.-
Buenas tardes, señor Presidente, mucho gusto de poder comunicarme con
usted. Yo soy la doctora Silvia Peña
Trujillo, presto el servicio de ecosonografía.
Contamos con un equipo de marca Toshiba con tres transductores. Puedo realizar ecosonogramas de abdomen,
cráneo, partes blandas, como mamas, tiroides, etcétera. Llevo cuatro meses aquí y me siento realmente
muy satisfecha porque en el transcurso de este tiempo he tenido la oportunidad
de atender a 320 embarazadas, y eso me ofrece la oportunidad de ser, quizás la
primera persona que ha tenido el orgullo de, aún cuando sus padres no conocen a
su hijo, ver a un ciudadano de este país por primera vez.
Hugo Chávez.-
¡Ah!, se nos cayó la señal por aquí.
Silvia Peña.- ...sus hijos saludables y que los
preparen en esta sociedad como en realidad este proceso actual necesita.
Hugo Chávez.-
Bueno, recibe un beso y abrazo y el aplauso de todos nosotros por esa
explicación tan clara, Silvia.
Gracias, Silvia, mujer cubana, martiana, bolivariana,
latinoamericana.
Bueno, miren, tenemos que despedirnos ya por razón del
tiempo. ¿Algún otro equipo que ver por
allí y alguna otra gente que saludar?
Hay unos niños por allá, ¿qué hacen esos niños ahí?
Periodista.-
Señor Presidente, vamos a dirigirnos al laboratorio de optometría.
Hugo Chávez.-
Ajá. Hay unos niños por ahí que
estaban asomándose, detrás de unas matas.
Periodista.- Para que el pueblo venezolano pueda
ver lo que es el laboratorio. |