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INTERVENCIÓN DEL COMPAÑERO FELIPE PÉREZ ROQUE, MINISTRO
DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA DE CUBA, BAJO
EL TEMA 18 DE LA AGENDA DE LA ASAMBLEA GENERAL TITULADO
"NECESIDAD DE PONER FIN AL BLOQUEO ECONÓMICO, COMERCIAL
Y FINANCIERO IMPUESTO POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
CONTRA CUBA"
8 DE
NOVIEMBRE DEL 2005
NUEVA
YORK
Señor
Presidente:
Señores
Delegados:
Hoy
es un día de especial importancia para las Naciones
Unidas. Al votar por decimocuarta ocasión sobre el
proyecto de resolución presentado por Cuba, titulado
"Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial
y financiero impuesto por los Estados Unidos de América
contra Cuba", la Asamblea General no estará solo
decidiendo sobre un asunto de interés para Cuba.
Votaremos también a favor de los principios y normas
del Derecho Internacional, contra la aplicación
extraterritorial de las leyes y en defensa de los
derechos humanos de los cubanos, los norteamericanos y
los pueblos de los 191 Estados representados en esta
Asamblea.
Es verdad
que el gobierno de los Estados Unidos ha ignorado la
reiterada exigencia, casi unánime, de la comunidad
internacional y es seguro que el Presidente Bush
endurecerá todavía más el bloqueo, que es ya el más
prolongado y cruel de la historia. Pero ello no
disminuye la trascendencia política, moral, ética y
jurídica de esta votación.
Nunca
antes, como en los últimos 18 meses, el bloqueo se
aplicó con tanta saña y brutalidad. Nunca antes fue tan
cruel y despiadada la persecución de un gobierno de los
Estados Unidos contra la economía y el derecho de los
cubanos a una vida digna y decorosa.
Desde que
el 6 de mayo del 2004, el Presidente de los Estados
Unidos firmara su nuevo plan para anexar a Cuba, se
produjo una histérica escalada, sin precedentes, en la
aplicación de nuevas y agresivas medidas, incluida la
amenaza del uso de la fuerza militar contra Cuba y la
persecución de ciudadanos y empresas no solo cubanos,
sino de los Estados Unidos y el resto del mundo.
Así, en
mayo del 2004 se impuso una multa de 100 millones de
dólares contra el banco suizo UBS, la mayor multa
impuesta jamás contra una entidad bancaria por
supuestamente haber violado el bloqueo contra Cuba.
El 30 de
septiembre del 2004, en el colmo del delirio y la
ridiculez, se endurecieron las llamadas Regulaciones de
Control de Activos Cubanos y se estableció que "los
ciudadanos o residentes permanentes en los Estados
Unidos no pueden comprar legalmente en un tercer país
productos de origen cubano, incluyendo tabaco y
alcohol, ni siquiera para su uso personal en el
exterior". Las sanciones penales por estas violaciones
pueden alcanzar el millón de dólares en multas para
corporaciones y los 250 mil dólares y hasta 10 años de
cárcel para las personas. Será la única vez en la
historia en que fumarse un puro cubano o comprar una
botella del incomparable ron "Havana Club" estará
prohibido para un norteamericano, incluso si lo hace
como parte de un viaje de turismo a otro país. En
materia de locura, esta prohibición draconiana debería
inscribirse en el libro de récord Guinness.
El 9 de
octubre del 2004, el Departamento de Estado anunció, en
una agresión sin precedentes en la historia de las
relaciones financieras internacionales, el
establecimiento de un "Grupo de Persecución de Activos
Cubanos". La sola existencia de un Grupo con ese nombre
debería avergonzar al Presidente de la nación más
poderosa de la Tierra.
En enero
del 2005, la Oficina de Control de Activos Extranjeros
reinterpretó las regulaciones sobre los viajes, de
manera tal que a los ciudadanos norteamericanos ya no
se les permite participar en reuniones en Cuba que sean
patrocinadas y organizadas por agencias de las Naciones
Unidas con sede en los Estados Unidos, a no ser que
obtengan una licencia previa del gobierno
norteamericano.
El 24 de
febrero del 2005, en franca y descarada violación de
las regulaciones internacionales sobre marcas y
patentes, se concretó una maniobra legal orquestada
para robarle a Cuba los derechos sobre la marca Cohíba,
la más prestigiosa entre los Habanos cubanos.
El 13 de
abril del 2005, se materializó el veredicto de
culpabilidad contra el ciudadano norteamericano Stefan
Brodie, ex presidente de la compañía PUROLITE, acusado
de haberle vendido a Cuba resinas ionizadas para la
purificación del agua en los acueductos cubanos.
El 29 de
abril del 2005, el Presidente Bush ordenó al
Departamento del Tesoro entregar 198 mil dólares de los
fondos cubanos ilegalmente congelados en bancos de los
Estados Unidos para cumplir una de las espurias
demandas contra Cuba de los grupos violentos y
extremistas que desde Miami organizan con total
impunidad planes terroristas contra Cuba.
En abril
del 2005, se negó el ingreso a los Estados Unidos a los
nuevos directivos de la compañía canadiense Sherritt y
a sus familiares, en aplicación de la Ley Helms-Burton.
También en
abril del 2005, la Oficina de Control de Activos
Extranjeros endureció su persecución incluso contra
organizaciones religiosas que poseen licencias para
viajes a Cuba con esos fines.
En el año
2004, el gobierno impuso multas a 316 ciudadanos y
residentes en Estados Unidos por violar disposiciones
del bloqueo. Hasta el 12 de octubre del 2005 ya iba por
537 multas.
En el año
2004, un total de 77 compañías, instituciones bancarias
y organizaciones no gubernamentales norteamericanas y
de diversos países fueron multadas por violar el
bloqueo a Cuba; 11 de ellas son empresas extranjeras o
subsidiarias de compañías norteamericanas en México,
Canadá, Panamá, Italia, Reino Unido, Uruguay y Bahamas.
Otras siete compañías, entre ellas IBERIA, ALITALIA,
AIR JAMAICA y DAEWOO, fueron sancionadas porque sus
filiales en los Estados Unidos violaron, según el
gobierno norteamericano, las leyes del bloqueo.
Los viajes
de ciudadanos norteamericanos a Cuba de enero a octubre
del 2005 han disminuido un 55 por ciento en comparación
con igual período del 2003, antes de las nuevas
sanciones aprobadas por el Presidente Bush. En el caso
de los cubanos residentes en los Estados Unidos, la
disminución de los que viajan directamente ha sido de
un 49 por ciento.
Los
intercambios culturales, deportivos, académicos,
estudiantiles y científicos, así como los vínculos
entre los cubanos que viven a ambos lados del Estrecho
de la Florida, han sido blanco especial de las
agresiones anticubanas de esta Administración. Se ha
llegado incluso a prohibir los viajes a Cuba de tíos y
primos, entre otros, aduciéndose que no forman parte de
la familia.
Excelencias:
El bloqueo
ha costado al pueblo de Cuba en estos casi 47 años más
de 82 mil millones de dólares. No hay actividad
económica o social en Cuba que no sufra sus
consecuencias. No hay un derecho humano de los cubanos
que no esté agredido por el bloqueo.
En
virtud del bloqueo, Cuba no puede exportar ningún
producto a los Estados Unidos. Dada su cercanía,
Cuba podría estar exportando cada año a los Estados
Unidos más de 30 mil toneladas de níquel o un millón de
toneladas de azúcar a un precio tres veces mayor que el
que Cuba recibe hoy. También vendería 180 millones de
dólares por año de Ateromixol, si solo alcanzara el 1%
de las ventas en los Estados Unidos de medicamentos
reductores del colesterol. De acuerdo con los editores
de la revista Harvard International Review, esta es la
mejor droga anticolesterol disponible. Además, Cuba
hubiera exportado a los Estados Unidos el pasado año
casi 30 millones de dólares de ron Havana Club y más de
cien millones de dólares en tabaco.
Cuba
tampoco puede importar desde los Estados Unidos otras
mercancías que no sean productos agrícolas, y esto con
amplias y renovadas restricciones.
Cuba no
puede recibir turismo desde los Estados Unidos. En
el 2004, si hubiera recibido solo un 15% de los 11
millones de turistas norteamericanos que visitaron el
Caribe, Cuba habría ingresado más de mil millones de
dólares.
Diversos
estudios publicados en los Estados Unidos fijan entre 2
y 4 millones los viajeros procedentes de este país que
recibiría Cuba si el bloqueo se levantara.
Debido
al bloqueo, Cuba tampoco puede utilizar el dólar en sus
transacciones con el exterior, ni tiene acceso a
créditos ni puede realizar operaciones con
instituciones financieras norteamericanas, sus filiales
e incluso instituciones regionales o multilaterales.
Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que
no ha recibido jamás en 47 años un crédito del Banco
Mundial, ni del Banco Interamericano de Desarrollo.
Si el
bloqueo fuera sólo un asunto bilateral entre Cuba y los
Estados Unidos ya sería muy grave para nuestro pequeño
país. Pero es mucho más que eso. El bloqueo es una
guerra económica aplicada con celo incomparable a
escala global.
El bloqueo
es, además, la aplicación extraterritorial de leyes de
los Estados Unidos contra los países que ustedes
representan aquí, Excelencias, y es por tanto una grave
violación del Derecho Internacional.
Ahora Cuba
tiene dos nuevos obstáculos que vencer: la impotente
soberbia imperial del Presidente Bush, que lo ha
llevado más lejos que nadie antes en esta locura, y la
creciente globalización de la economía mundial.
¿Por qué?
Porque los Estados Unidos controlan casi la mitad de
las empresas trasnacionales del planeta, incluidas 8 de
las 10 principales. Estados Unidos es dueño también de
la cuarta parte de la inversión extranjera directa e
importa el 22% de las mercancías a escala global.
Estados
Unidos es dueño de 11 de las 14 mayores empresas
trasnacionales en el sector de la informática y las
comunicaciones y absorbe alrededor del 80% del comercio
electrónico mundial. De las 10 compañías farmacéuticas
que realizan casi la mitad de las ventas mundiales de
medicamentos, 5 son norteamericanas. Algunos de esos
productos son únicos.
Es por eso
que tanto las inversiones en los Estados Unidos de
empresas de terceros países como las de compañías
norteamericanas en el exterior reducen el espacio
económico externo de Cuba. Cada fusión o adquisición
entre empresas plantea para nuestro pequeño país el
reto, muchas veces insuperable, de encontrar un nuevo
suministrador o un mercado para nuestros productos.
Recordemos,
Excelencias, las disposiciones extraterritoriales del
bloqueo:
Se
prohíbe, en virtud de la Ley Torricelli, a subsidiarias
de empresas norteamericanas en terceros países
comerciar con Cuba.
Una parte
del equipamiento y los insumos de los centros de
investigación de la biotecnología cubana, que producen
ya hasta vacunas terapéuticas contra el cáncer, era
suministrada por la empresa sueca PHARMACIA. Esta fue
comprada por la empresa británica AMERSHAM y esta a su
vez por la norteamericana GENERAL ELECTRIC, que dio un
plazo de una semana para suspender todo contacto con
Cuba.
Cuando la
empresa brasileña ORO ROJO fue comprada por una empresa
norteamericana, canceló sus ventas de carnes en
conserva a Cuba que se destinaban a enfermos de SIDA,
como parte de un proyecto con el Fondo Mundial de Lucha
contra el SIDA, la Malaria y la Tuberculosis.
No eran,
Excelencias, armas de destrucción en masa; no eran
drogas, no eran productos prohibidos, era carne para
suministrarles a los enfermos de SIDA, como parte de un
programa de Naciones Unidas. Se persiguen, se prohíben
esas ventas, se persigue a las empresas que intentan
tener comercio normal con Cuba; se viola un derecho de
nuestro país y un derecho de empresas y empresarios
nacionales de otros países.
La compañía
CHIRON CORPORATION no ha vuelto a venderle a Cuba, tras
ser multada el pasado año con 168 500 dólares porque
una de sus filiales europeas exportó a Cuba dos vacunas
infantiles. No armas nucleares, no cohetes
estratégicos, ¡dos vacunas infantiles!
El 7 de
febrero del 2005, el FIRST CARIBBEAN INTERNATIONAL BANK
de Bahamas canceló sus operaciones con Cuba bajo la
amenaza del gobierno de los Estados Unidos. El banco
británico BARCLAYS indicó recientemente que haría lo
mismo ante el temor a sanciones norteamericanas.
La empresa
canadiense VECO, con participación de capitales
norteamericanos, tuvo que suspender su proyectada
participación en el desarrollo en Cuba de capacidades
para el almacenamiento de combustibles.
La compañía
danesa SABROE fue adquirida por la empresa
norteamericana YORK e inmediatamente se canceló la
operación en marcha para vender a Cuba compresores de
refrigeración necesarios para el programa cubano de
suministro de yogurt de soya a todos los niños de 7 a
13 años.
El
bloqueo prohíbe también a empresas de terceros países
la venta a Cuba de bienes o servicios en los que se
utilice tecnología norteamericana o contengan más de un
10% de insumos de esa procedencia.
Por ello,
el gobierno norteamericano mantiene desde el año 2004
su prohibición a la compañía holandesa INTERVET para la
venta a Cuba de vacunas aviares, alegando que contiene
un antígeno producido en los Estados Unidos.
La compañía
mexicana VAFE S.A. tuvo que suspender la venta a Cuba
de un material necesario para la fabricación de ollas
de presión domésticas, porque contenía una materia
prima de los Estados Unidos.
En
septiembre del 2004, la compañía aérea de Suecia NOVAIR
canceló el contrato de arrendamiento de una aeronave
Airbus 330 con Cubana de Aviación, porque no podía
recibir servicios de mantenimiento, ya que aunque el
avión es de fabricación europea utiliza varias
tecnologías norteamericanas.
En octubre
del 2004, la compañía japonesa HITACHI HIGH
TECHNOLOGIES CORPORATION no pudo vender un microscopio
electrónico para un prestigioso hospital cubano, por
las mismas razones ya apuntadas.
El
bloqueo prohíbe a empresas de terceros países —las que
ustedes representan aquí, señores delegados— exportar a
los Estados Unidos cualquier producto o equipo si
contiene alguna materia prima cubana.
Ninguna
empresa en el mundo, ¡ninguna!, puede exportar
confituras a los Estados Unidos, si contienen azúcar
cubano.
Ninguna
empresa en el mundo, ¡ninguna!, puede exportar a los
Estados Unidos automóviles u otros equipos si no
demuestra primero que los metales empleados para su
fabricación no contienen níquel cubano.
El
bloqueo prohíbe la entrada a puertos de los Estados
Unidos a buques que hayan transportado mercancías hacia
o desde Cuba. No buques norteamericanos, señores
delegados, buques de los países que ustedes representan
no pueden ir a los Estados Unidos si primero entran a
puerto cubano. Es la Ley Torricelli, firmada por el
Presidente Bush padre en 1992.
El
bloqueo prohíbe, en virtud de la Ley Helms-Burton, las
inversiones de empresas de terceros países en Cuba,
bajo el supuesto de que están relacionadas con
propiedades sujetas a reclamación por parte de los
Estados Unidos. Por eso, señores delegados, permanecen
sancionados los ejecutivos de la compañía canadiense
SHERRITT y se retiró el pasado año de Cuba bajo esta
amenaza la compañía jamaicana SUPERCLUBS.
El bloqueo,
Excelencias, viola los derechos constitucionales del
pueblo norteamericano. Les impide viajar a Cuba,
disfrutar de nuestra cultura e intercambiar libremente
con el pueblo cubano.
Cuando Cuba
se para aquí hoy en esta tribuna, no lo hace solo
defendiendo los derechos del pueblo cubano, lo hace
también en defensa de los derechos del pueblo
norteamericano, hacia el que profesamos sentimientos de
simpatía, de amistad y de respeto; al pueblo
norteamericano, al que no culpamos de nuestros
sufrimientos y de la política injusta y genocida que su
gobierno mantiene contra nuestra Patria.
Y nos
paramos aquí también en defensa del derecho de toda la
comunidad internacional, que es violado por esta
política unilateral e ilegal.
El bloqueo
afecta también los intereses económicos, no solo los
derechos de los Estados Unidos. Según un estudio de
junio del 2005, publicado por el Centro de Negocios e
Investigaciones de la Universidad del Sur de Alabama,
la eliminación del bloqueo podría generar 100 mil
nuevos puestos de trabajo e ingresos adicionales por 6
mil millones de dólares a la economía norteamericana.
Señores
delegados:
Señor
Presidente:
Después de
muchos años haciéndolo, observamos que la delegación de
Estados Unidos, presente aquí hoy, ha renunciado a
participar en el debate previo a esta votación. Pienso
que se debe a que no tienen ideas, a que no tienen ni
un solo argumento. Han renunciado por eso siquiera a
defender sus posiciones en el debate general. Están
abrumados por lo que una veintena de delegaciones han
explicado aquí antes que la delegación cubana. Hacen
silencio, probablemente, porque como decía el
presidente Abraham Lincoln, "no se puede engañar a todo
el mundo todo el tiempo".
Debo decir
que entendemos esta decisión como una especie de
rendición de tipo moral. Se requiere más que poderío,
se requiere ética, se requiere autoridad moral, y la
autoridad moral no se gana con la fuerza, no se gana
con la guerra, no se gana con las armas; la autoridad
moral se conquista con actos ejemplares, con el respeto
al derecho de los demás, aunque sean pequeños y pobres.
Sé que se
mantienen inscritos para participar después en la
explicación de votos, hablarán después que yo. No
puedo, por tanto, comentar sus opiniones, pero
garantizo que en el turno de réplica la delegación
cubana rechazará cada mentira y repetirá cada verdad
que sea necesario decir en esta sala.
Señores
delegados:
Señor
Presidente:
Finalmente,
quiero insistir en que el bloqueo contra Cuba debe ser
levantado. El gobierno de los Estados Unidos debe cesar
su agresión contra Cuba; debe reconocer por fin nuestro
derecho a la libre determinación.
El gobierno
de los Estados Unidos se crea falsas ilusiones —y lo
digo con toda claridad— con la idea de que puede
derrotar a la Revolución cubana. Disfraza sus planes;
le llama transición a lo que sería una burda y
sangrienta anexión de Cuba.
Pero se
equivoca. Desconoce el coraje, el espíritu de
independencia y el nivel de conciencia política que la
Revolución ha sembrado en el pueblo cubano.
La firmeza
y el sentido de la dignidad que han demostrado los
cinco jóvenes cubanos, presos políticos en cárceles
norteamericanas, héroes de la lucha contra el
terrorismo, cuyos familiares, cuyas esposas, cuyas
madres, cuyos hijos allá en La Habana siguen este
debate y confían en el sentido de la justicia de las
delegaciones presentes, son una prueba del espíritu
indoblegable con que los cubanos defendemos hoy y
defenderemos siempre nuestro derecho a construir una
sociedad más justa, solidaria y humana.
En nombre
de esos cinco héroes, señores delegados; en nombre de
los niños y de los jóvenes cubanos, que han tenido que
vivir toda su vida bajo el bloqueo; en nombre del
pueblo generoso, alegre y valiente que allá en Cuba
confía en ustedes, porque sabe que el mundo ha visto a
los cubanos combatir, enseñar y curar dondequiera que
fue necesario su concurso, porque sabe que el mundo ha
visto siempre a los cubanos no dar lo que les sobra
sino compartir lo que tienen; en nombre del derecho de
Cuba, señores delegados, que es hoy también el derecho
de todos, que es hoy también el derecho de ustedes y de
los pueblos que ustedes representan en esta Asamblea,
les solicito respetuosamente votar a favor del proyecto
de resolución "Necesidad de poner fin al bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto por los
Estados Unidos de América contra Cuba".
Muchas
gracias (aplausos).
(Granma) 9 de noviembre de 2005
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