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(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Carina Soto
(Moderadora).- Muy buenos días a todos.
Bienvenidos a la conferencia de prensa del
Ministro de Relaciones Exteriores de la
República de Cuba, compañero Felipe Pérez Roque.
Ministro, tenemos representantes de los medios
de la prensa nacional y también tenemos la
presencia de 70 corresponsales de 58 medios de
prensa de 19 países que nos acompañan hoy.
Usted tiene la palabra.
Felipe Pérez.-
Buenos días a todos los corresponsales de la
prensa nacional y de la prensa extranjera
acreditada en La Habana.
Tenemos también con nosotros a la compañera
Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención a
los Asuntos Religiosos del Comité Central de
nuestro Partido.
Los he convocado para anunciar oficialmente la
visita a Cuba del cardenal Tarcisio Bertone,
secretario de Estado Vaticano. Esta visita va a
tener lugar del 20 al 26 de febrero, tal como
anticipó ya el cardenal Jaime Ortega, Arzobispo
de La Habana.
Es una visita de carácter oficial y pastoral, y
responde a una invitación de las autoridades
cubanas y también a una invitación de la
Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
La visita del cardenal Bertone se producirá en
el marco de la conmemoración, en nuestro país,
del décimo aniversario de la histórica visita
del Papa Juan Pablo II a Cuba.
Durante su estancia en nuestro país, el cardenal
Bertone se reunirá con las autoridades cubanas y
participará en actividades de carácter pastoral,
entre ellas, las misas que tendrán lugar en
La Habana, en Villa Clara y en Guantánamo.
También el cardenal Bertone bendecirá un
monumento dedicado al Papa Juan Pablo II, en la
ciudad de Santa Clara.
La visita del cardenal Tarcisio Bertone a Cuba
es expresión de las excelentes relaciones que
existen entre el Gobierno cubano y el Estado
Vaticano, de las excelentes relaciones entre el
Estado cubano y la Santa Sede.
La comunicación entre el Estado Vaticano y Cuba
es fluida, cordial y respetuosa.
Cuba y el Vaticano coinciden en diversos temas
de la agenda internacional, entre ellos, en
temas tales como la necesidad de la erradicación
de la pobreza, en el derecho de todos los
pueblos al desarrollo, en el carácter universal,
inalienable, indivisible e interdependiente de
todos los derechos humanos para todas las
personas, incluidos los derechos económicos,
sociales y culturales.
Coincidimos en la necesidad de garantizar el
derecho a la alimentación, a la salud, a la
educación a todos los habitantes del planeta.
Tenemos posiciones coincidentes en la crítica al
consumismo y al neoliberalismo; también acerca
de la protección de la familia, de la promoción
de la cultura y los valores espirituales.
Tenemos coincidencia en la necesidad de la
preservación del medio ambiente y el grave
peligro que entraña el cambio climático.
Coincidimos en la necesidad de la defensa de la
paz, en el rechazo a la violencia, a las
amenazas y al uso de la fuerza en las relaciones
entre los Estados; en la condena al terrorismo
en todas sus formas y manifestaciones, entre
otros temas.
La visita del cardenal Bertone es también
expresión de la comunicación fluida y respetuosa
de nuestro Estado y de nuestro Gobierno con la
Iglesia Católica en Cuba, y de la comunicación
fluida y respetuosa del Estado cubano con todas
las religiones, instituciones religiosas y
fraternales que realizan sus actividades en
nuestro país con total normalidad, con base en
las amplias garantías establecidas en nuestra
Constitución y en nuestras leyes.
Según nuestra Constitución, en Cuba se
garantizan todos los derechos, en condiciones de
igualdad, a todos los ciudadanos sin distinción
de credo.
El Estado cubano reconoce, respeta y garantiza
la libertad religiosa de todos sus ciudadanos,
la libertad de conciencia y de religión, la
libertad de profesar el culto religioso de su
preferencia.
Las distintas creencias y religiones gozan de
igual consideración.
En el país funcionan hoy 3 arquidiócesis, 8
diócesis, 523 templos, 2 seminarios y más de
1 500 casas de misión de la Iglesia Católica.
Están establecidas en el país, además, 92
congregaciones religiosas católicas, femeninas y
masculinas; 20 más que al triunfo de la
Revolución Cubana.
En los últimos 10 años se han realizado en Cuba
más de 1 300 procesiones públicas de la Iglesia
Católica, en las que han participado más de
medio millón de personas.
El personal consagrado de la Iglesia Católica en
Cuba asciende a casi 1 200 sacerdotes, hermanos,
diáconos y monjas.
Se construye en estos momentos, con pleno apoyo
del Estado cubano, el nuevo seminario para la
Arquidiócesis de La Habana.
En adición a la Iglesia Católica, están
presentes en Cuba hoy otras 54 iglesias
evangélicas y protestantes, con más de 900
templos, 1 600 casas de culto y 2 000 pastores y
ministros.
En adición, están establecidas en nuestro país
dos iglesias ortodoxas; realizan también su
labor la Comunidad Hebrea de Cuba, con 5
sinagogas; la Liga Islámica de Cuba, de reciente
fundación; unas 1 000 casas-templo de religiones
cubanas de origen africano; más de 400 centros
espiritistas, y más de 1 000 asociaciones
fraternales.
Todas disfrutan de igual consideración y respeto
del Estado y el Gobierno cubano, con todas hay
un diálogo respetuoso, una comunicación
respetuosa, habitual, y un esfuerzo especial de
nuestra parte para que puedan ejercer su labor
en Cuba cada vez con mayor plenitud y más
amplias facilidades.
Cuba recibe a Su Eminencia, el cardenal Tarcisio
Bertone, en un momento en que nuestro país tiene
relaciones diplomáticas con 186 Estados,
incluidas las relaciones diplomáticas con el
Estado Vaticano, que han sido relaciones
diplomáticas ininterrumpidas desde el año 1935;
en un momento en que tenemos en el exterior
122 embajadas cubanas y cuando funcionan aquí en
La Habana 102 embajadas extranjeras, acreditadas
de forma permanente.
A 10 años de la visita del Papa Juan Pablo II a
Cuba, esta nueva visita del cardenal Bertone a
nuestro país, porque ya nos visitó en el 2005,
antes de tener su actual alta investidura, se
produce en los momentos en que nuestro país
preside el Movimiento de Países No Alineados,
que integran 118 Estados miembros de Naciones
Unidas; en momentos en que Cuba fue elegida, con
amplísimas votaciones de más de dos tercios,
como miembro del Consejo de Derechos Humanos y
como miembro del Consejo Ejecutivo de la UNESCO,
en los cuales Cuba ha promovido y apoyado
importantes iniciativas internacionales, en
defensa de los valores más preciados y los
derechos y libertades fundamentales del ser
humano, incluyendo, por supuesto, la libertad
religiosa.
Cuba es visitada hoy por 2 millones de turistas
cada año, y acoge la visita a nuestro país de
más de 1 600 corresponsales de prensa, que
vienen de visita y reportan desde nuestro país
para sus medios.
Cuba recibe al cardenal Bertone junto a más de
30 000 jóvenes de 123 países que estudian
becados en nuestras universidades, de ellos
23 000 estudiantes de medicina, una parte de
ellos también creyentes católicos, a los cuales,
como a toda la población cubana, se les
garantiza el ejercicio de su fe. Casi 37 000
trabajadores cubanos de la salud, de ellos
18 000 médicos, conocerán, en los lugares donde
estén trabajando, en 69 países del mundo, de la
visita del cardenal Bertone a nuestra patria, en
momentos en que ellos prestan sus servicios
solidarios y desinteresados en los más apartados
lugares del planeta.
Recibimos al cardenal Bertone a 10 años de la
visita del Papa, cuando acabamos de arribar a la
cifra de un millón de personas, fundamentalmente
pobres, de 32 países, a quienes hemos devuelto
la vista a través de la Operación Milagro; en
momentos en que más de tres millones y medio de
personas de 23 países han sido alfabetizadas,
con la participación de asesores cubanos, a
través del método Yo sí puedo, en los últimos
cinco años. Creemos que este es un aporte
modesto, pero sin duda profundamente humano y
solidario, del pueblo cubano a la globalización
de la solidaridad.
También recibimos esta visita en un momento de
especial recrudecimiento de la política de
bloqueo y hostilidad de Estados Unidos contra
nuestro país. Las medidas económicas
restrictivas del bloqueo, a las que el Papa Juan
Pablo II calificó aquí en La Habana como
“injustas y éticamente inaceptables”, se han
intensificado y se han extendido con la
proclamación y la aplicación posterior del Plan
Bush a partir del año 2004.
Se violan arbitrariamente los derechos de las
familias cubanas a ambos lados del estrecho de
la Florida a visitarse, a tener relaciones
normales. Se decide arbitrariamente cuál es el
concepto de familia y qué parientes pueden ser
considerados, según la lógica del gobierno de
Estados Unidos, como familias. Se impide enviar
ayuda familiar. Se le prohíbe al Consejo
Nacional de Iglesias de Cristo de Estados Unidos
viajar, relacionarse con las iglesias cubanas,
ofrecer ayuda humanitaria a nuestro pueblo. Se
prohíbe, incluso, a terceros países exportar a
Cuba medicamentos, equipamiento médico,
tecnologías de la salud para salvar vidas
humanas, entre ellas las de niños y también las
de personas pobres en otras naciones.
Pese al rechazo casi unánime de la comunidad
internacional, expresado hace unos meses con el
voto de 184 Estados en la Asamblea General que
aprobaron una resolución demandando el
levantamiento del bloqueo, y pese a la creciente
oposición de la sociedad norteamericana,
persiste la política genocida de provocar
hambre, enfermedades y sufrimientos a nuestro
pueblo para someterlo.
Este es el marco en que se produce esta visita.
Estamos seguros de que la visita del Secretario
de Estado Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone,
le permitirá constatar nuevamente la existencia
en Cuba de un pueblo noble, instruido, digno y
respetuoso, solidario y trabajador que, pese al
bloqueo criminal, ejerce su derecho a una
elevada participación ciudadana, orgulloso de su
nación y decidido a defender su independencia
frente a la agresión y la calumnia; un pueblo
con talento, con elevada cultura política, con
valores humanos y convicciones profundas, con
confianza en sus ideas y en su futuro, que
disfruta de una cada vez más amplia igualdad de
oportunidades. Todos estos valores, todos estos
sentimientos están hoy más acendrados en el alma
del pueblo cubano, incluso, que en el momento en
que recibimos al Papa Juan Pablo II.
El cardenal Bertone no encontrará en Cuba
desamparados, ni enfermos sin atención médica,
ni niños sin escuela, ni ancianos sin
protección, ni personas que sufran marginación o
discriminación religiosa, de género, racial ni
social.
Nuestro país, en conclusión, recibirá al
cardenal Tarcisio Bertone con respeto y
hospitalidad.
En los próximos días ustedes recibirán más
detalles del programa previsto y de la cobertura
organizada.
Moderadora.-
Para realizar las preguntas, les pedimos que se
dirijan a los micrófonos que están a los lados
de la sala y que se identifiquen con su nombre y
el medio que representan.
Andrea Rodríguez
(AP).- Buenos días, Ministro.
Usted mencionó que había una serie de temas que
identificaban a la Santa Sede y a Cuba, como el
combate al neoliberalismo, la pobreza y demás.
Quisiera saber si también se van a tratar temas
en que hay desacuerdo, particularmente entre la
Iglesia cubana y Cuba, por ejemplo, el tema del
aborto o la anticoncepción, por un lado. Y, por
el otro lado, si se va a aprovechar esta visita
para hacer algún tipo de concesiones a los
reclamos más o menos históricos de la Iglesia,
como el acceso a los medios de comunicación, la
educación religiosa, etcétera.
Gracias.
Felipe Pérez.-
Se discutirá en las reuniones del cardenal
Bertone con las autoridades cubanas de todos los
temas, y se conversará con respeto y
cordialidad, incluso en los puntos en que pueda
no haber coincidencias. Oiremos con respeto,
expresaremos con respeto también nuestras
opiniones y no será este un ejercicio aislado ni
una novedad.
Ese es el ambiente y el clima que prevalece
tanto en el diálogo del Estado cubano con el
Estado Vaticano, como entre las autoridades
cubanas y la Iglesia Católica en Cuba. No
vemos, de ningún modo, que la existencia de
puntos de vista diversos, incluso distintos
sobre algunos temas, pueda ser obstáculo para un
diálogo y una comunicación respetuosa con la
Santa Sede y con la Iglesia Católica en Cuba.
Lógicamente, hay temas que pertenecen al ámbito
de la comunicación entre la Iglesia Católica y
el Estado cubano, sobre las cuales hay un
ejercicio permanente, y esta no será —vamos a
decir— una oportunidad excepcional, sino que en
el marco de la comunicación fluida y el contacto
estable, todos los temas que atañen al ejercicio
de su labor en Cuba, que el Estado respeta y
aprecia, se discuten habitualmente.
Andrea Rodríguez
(AP).- Con respecto a las concesiones, es la
segunda parte de la pregunta.
Felipe Pérez.-
Nadie nos ha pedido concesiones. Es una palabra
que los revolucionarios cubanos realmente hemos
borrado de nuestro diccionario.
Sí puedo decir que el Estado cubano se ha
esforzado, se esfuerza y se seguirá esforzando
por garantizar, de acuerdo con nuestra
Constitución y nuestras leyes, las condiciones
más amplias para el ejercicio de la labor
pastoral de la Iglesia Católica y de todas las
religiones en nuestro país.
Enrique López Oliva
(Monitor, de México).- A 10 años de la
visita de Juan Pablo II a Cuba, ¿cuál es el
principal logro que ustedes ven de esta visita
en las relaciones Iglesia-Estado, tanto de la
Santa Sede con el Gobierno cubano, como de la
Iglesia Católica de Cuba con las autoridades y
el Estado cubano, principal logro y principal
problema pendiente?
Felipe Pérez.-
Creo que a 10 años de la visita de Su Santidad
el Papa Juan Pablo II a Cuba, el logro mayor del
pueblo cubano es haberse mantenido aquí
enhiesto, sin ponerse de rodillas, resistiendo
el bloqueo económico feroz que se nos aplica, al
que el Papa llamó injusto y éticamente
inaceptable, y haber garantizado, pese a la
agresión a la que se nos somete, un país
independiente y respetado, en el cual ejercen
sus derechos como ciudadanos tanto los creyentes
como los que no son creyentes. Creo que esa es
la mayor proeza que el pueblo cubano puede
exhibir, su resistencia victoriosa, su
persistencia en ser un pueblo libre, su
resistencia frente a los intentos de ponerlo de
rodillas.
Al mismo tiempo pienso que hay avances
indiscutibles en la comunicación de todas las
religiones, y en particular de la Iglesia
Católica en Cuba, con el Estado y el Gobierno
cubano. Creo que esa comunicación se ha hecho
cada vez más fluida, es respetuosa y pienso que
a 10 años de aquella visita se puede asegurar,
realmente, que hay avances sostenidos,
indiscutibles, sólidos, en esa comunicación, y
en una cooperación, además, creciente.
Trabajamos para contribuir al esfuerzo que está
haciendo la Arquidiócesis de La Habana para
construir el Nuevo Seminario.
En estos años se han realizado más de 1 000
acciones de reparación de templos, se han
llevado adelante más de 100 proyectos de
cooperación en los barrios, en las comunidades
con la participación no solo de la Iglesia
Católica, sino también de otras iglesias y de
otras congregaciones.
Pienso que a 10 años de la visita del Papa se
puede decir que aseguramos en nuestro país, con
total plenitud, el marco establecido y las
garantías y derechos establecidos en la
Constitución.
Queda, lógicamente, mucho que avanzar. Este es
un camino que no tiene meta final; tenemos que
seguir trabajando, dentro del marco establecido
por la Constitución y las leyes, cada cual en el
papel que le corresponde.
Anthony Boadle
(Reuter).- Buenos días.
Ustedes tienen una fecha para firmar las dos
Convenciones de las Naciones Unidas sobre estos
derechos, y también quería preguntar si las
objeciones que ha tenido en el pasado el
Comandante respecto a estas Convenciones, siguen
siendo válidas o han cambiado las
circunstancias.
Felipe Pérez.-
La decisión de Cuba de firmar los dos pactos se
va a materializar a principios de este año, y
nosotros compartimos plenamente las objeciones y
las críticas que en su momento el Comandante
realizó a partir de su reunión con el entonces
Primer Ministro canadiense Jean Chretien.
Anita K. Snow
(AP).- Saliendo un poquito del tema, yo estaba
esperando que todos preguntaran sobre la
Iglesia; pero esta semana el Pentágono anunció
que va a buscar la pena de muerte contra seis
presos en la Base Naval de Guantánamo. Según
unas reglas que se cambiaron hace dos años,
ahora ellos pudieran hacer las ejecuciones allá
en la misma Base Naval de Guantánamo. Quiero
saber si el Gobierno de Cuba ha formulado una
opinión sobre eso.
Felipe Pérez.-
No, no hemos formulado una opinión, aunque sí
puedo repetir aquí nuestra oposición a que
permanezca en el territorio de Cuba la Base
Naval de Guantánamo en contra de nuestra
voluntad y de nuestros derechos. Nuestra
oposición a que en esa Base Naval, que fue
impuesta a Cuba y que se mantiene en contra de
nuestros deseos, se haya establecido una cárcel
donde se juzgue a los prisioneros sin un mínimo
de garantías, y donde se aplique la tortura como
ha sido recientemente reconocido por las más
altas autoridades del gobierno de
Estados Unidos.
Reclamamos otra vez el cierre de la cárcel
ignominiosa de Guantánamo, la devolución del
territorio ilegalmente ocupado a la soberanía de
nuestra patria, y nos oponemos y rechazamos la
violación de los derechos, la prisión injusta,
sin cargos, de los prisioneros allí detenidos y
su comparecencia ante cortes sin garantías y que
ya los tienen condenados de antemano.
Moderadora.-
Y para una última pregunta, José Luis Paniagua.
José L. Paniagua
(EFE).- Buenos días, Ministro.
Yo quería aprovechar que está usted aquí para
ver si nos podía hacer una valoración del
encuentro a principios de la semana entre las
delegaciones del gobierno de Cuba y de España en
la segunda sesión del mecanismo de diálogo
político que se abrió en abril del año pasado.
Felipe Pérez.-
El mecanismo de diálogo se efectuó con
resultados positivos, en un ambiente de respeto
mutuo, de respeto a la independencia y a la no
injerencia en los asuntos internos de ambos
países, en un ambiente de respeto a los
principios de la Carta, entre ellos el de la
igualdad soberana de los Estados, que son la
base para el establecimiento de este diálogo.
Intercambiamos con amplitud con la contraparte
española. Creemos que es un mecanismo útil,
positivo, que permite un intercambio respetuoso
de puntos de vista, de información; no es una
rendición de cuenta de una parte a la otra, sino
un ambiente de intercambio entre iguales, entre
Estados con iguales derechos y prerrogativas, y
son una expresión del avance de las relaciones
entre España y Cuba, expresión de las relaciones
de respeto y de amistad que existen entre el
pueblo español y el pueblo cubano, y entre los
gobiernos de ambos países. Son un
reconocimiento de Cuba también al papel que ha
desempeñado el gobierno español encabezando en
la Unión Europea el esfuerzo para lograr una
plena normalización de las relaciones de la
Unión Europea con Cuba, y un levantamiento
definitivo de las absurdas sanciones del 2003
que, aun suspendidas, todavía no han sido
eliminadas definitivamente.
Apreciamos el esfuerzo del gobierno español,
apreciamos la disposición al diálogo respetuoso
y abierto con las autoridades cubanas, que quedó
corroborado con la visita del canciller español,
Miguel Ángel Moratinos, y debe continuar este
mecanismo con próximas sesiones, seminarios, en
un momento además en que Cuba no enfrenta en el
Consejo de Derechos Humanos y en ningún otro
organismo multilateral, desde hace dos años,
ningún tipo de señalización injusta, de
resolución espuria en su contra, y en un momento
en que ha sido definitivamente descontinuado el
mandato que, por la fuerza, el gobierno de
Estados Unidos había impuesto contra Cuba.
En ese ambiente, en que la posición de nuestro
país es realmente reconocida con la elección de
Cuba, con más de dos tercios de los votos, como
miembro de ese Consejo de Derechos Humanos, es
el momento en que Cuba entonces puede mostrar su
disposición a colaborar con mecanismos
universales no discriminatorios y que existen
para todos los países, y de ahí la invitación
también al Relator para el Derecho a la
Alimentación de Naciones Unidas, que nos visitó
recientemente, la disposición de Cuba a firmar
los pactos, la disposición de Cuba a someterse a
principios del 2009 al mecanismo de revisión
periódica universal, como todos los demás
Estados.
Es en ese marco, en que nuestro país ha obtenido
la victoria y desde la posición de haber
derrotado los intentos de singularizarnos,
cuando entonces, de manera libre y soberana,
hablamos con quien decidimos hablar, de los
temas sobre los que decidimos hablar, y en el
marco y los acuerdos que decidimos, de manera
soberana y libre, establecer, con pleno respeto
a nuestra soberanía y a nuestra independencia.
Muchas gracias.
Moderadora.-
Muchas gracias a todos. Muchas gracias,
Ministro. |