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CUMBRE SUR
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Los 132 países del Grupo son emisores netos de
flujos financieros hacia los países ricos y
desarrollados
Intervención de Felipe Pérez Roque,
ministro de Relaciones Exteriores de la República
de Cuba, en la sesión inaugural del segmento
ministerial de la Segunda Cumbre Sur del Grupo de
los 77 y China, Doha, Qatar, 13 de junio del
2005
Sr. Presidente;
Estimados colegas:
Nuestra felicitación al Viceprimer Ministro y
Canciller de Qatar, y a todo su equipo, por el
excelente trabajo realizado para preparar esta
Segunda Cumbre Sur.
Como país sede de la Primera Cumbre,
comprendemos bien la enorme cantidad de trabajo
que han debido hacer nuestros colegas qataries.
Nuestro reconocimiento también a Jamaica,
Presidente del Grupo de los 77 y China.
La delegación de Cuba desea puntualizar tres
ideas claves:
Primera: La situación económica y
social de los 132 países que integran el G-77 y
China es ahora más dramática y peligrosa que
cuando celebramos la Primera Cumbre en La Habana.
Al ritmo que vamos, se puede afirmar
categóricamente que ni siquiera los modestos
objetivos de la Cumbre del Milenio serán cumplidos
para el 2015. Veamos:
Nos propusimos disminuir a la mitad para el
2015 los 1,276 millones de seres humanos en
pobreza extrema que había en el año 1990. Se
requeriría reducir más de 46 millones de pobres
cada año. Sin embargo, excluyendo a China, entre
1990 y el año 2000 la pobreza extrema creció en 28
millones de personas. La pobreza no disminuye,
crece.
Quisimos disminuir a la mitad para el 2015 los
842 millones de hambrientos registrados en el
mundo. Se requería disminuir 28 millones por año.
Sin embargo, apenas se ha estado reduciendo 2,1
millones de hambrientos por año. A este ritmo, la
meta se lograría en el año 2215, doscientos años
después de lo previsto. Me temo que para ese
momento ninguno de nosotros podrá verlo.
Proclamamos la aspiración de lograr en el 2015
la enseñanza primaria universal. Sin embargo, más
de 120 millones de niños, uno de cada cinco en esa
edad escolar, no van a la escuela primaria. Según
UNICEF, al ritmo actual la meta se alcanzará
después del año 2100.
Nos propusimos reducir en dos terceras partes
la mortalidad en menores de cinco años. Sin
embargo, siguen muriendo cada año 13 millones de
niños por enfermedades que pueden ser prevenidas o
curadas.
La situación es peor, estimados colegas, y no
hay absolutamente ninguna razón para hacer una
evaluación optimista de lo que está pasando. Crece
la pobreza, la exclusión y se agrava el deterioro
del medioambiente.
Segunda: La razón principal por la que,
lejos de avanzar, se retrocede, es que no hay
recursos financieros nuevos y no condicionados
para implementar los programas que permitirían
cumplir las Metas del Milenio. Nuestros 132 países
son emisores netos de flujos financieros hacia los
países ricos y desarrollados. Somos pobres para
que ellos derrochen. Es la pura verdad.
Ellos son dueños del dinero, de la inversión,
de los mercados y de las tecnologías. De cada 100
nuevas patentes, 86 son de países desarrollados.
La brecha crece, no disminuye. Veamos:
Se necesitan 150 mil millones de dólares para
cumplir las Metas del Milenio. Pero no aparecen.
Los países desarrollados no muestran la voluntad
política necesaria para cumplir sus compromisos.
Palabras bonitas, pero no hechos concretos. Sin
embargo, el año pasado ellos dieron 78 mil
millones de dólares de Ayuda Oficial para el
Desarrollo, apenas el 0,25% del Producto Nacional
Bruto. Como sabemos, Estados Unidos dedica apenas
el 0,1%. Nosotros, por nuestra parte:
Les pagamos más de 436 mil millones de dólares
anuales a los países desarrollados por concepto de
servicio de la deuda; y no nos engañemos: las
iniciativas de reducción de la deuda, incluyendo
el reciente anuncio del G-8, se perfilan apenas
como una gota de agua en el desierto;
Pagamos 100 mil millones por concepto de
aranceles para que nuestros productos entren a sus
protegidos mercados;
Mientras, ellos gastan 300 mil millones anuales
en subsidios a sus productores agrícolas;
Y son los países desarrollados los que gastan
también la mayor parte del millón de millones que
se gasta en armas y el millón de millones que se
gasta en publicidad comercial.
Debemos impulsar la cooperación Sur-Sur y, de
hecho, hemos concretado acciones después de la
Cumbre de La Habana, pero no debemos dejar de
exigirles a los países del Norte desarrollado que
cumplan sus compromisos. Es su deber histórico. Su
riqueza es el resultado de nuestra explotación
colonial.
Tercera: Las propuestas en materia de
desarrollo presentadas en el documento sobre la
reforma de la ONU son totalmente insuficientes,
complacientes con los incumplimientos de los
países desarrollados y sin ninguna propuesta real
y novedosa.
Hay un claro desbalance en la prioridad de los
temas tratados, en detrimento del tratamiento de
nuestro derecho al desarrollo, nuestro acceso a
los mercados y las tecnologías, y una solución
real al tema de la deuda;
Por otro lado, se ha desvirtuado el mandato
contenido en la Resolución adoptada por la
Asamblea General de la ONU al convocar el Segmento
de Alto Nivel en septiembre. Se intenta desviar la
atención del hecho real de que los países
desarrollados no cumplen sus compromisos y esa es
la causa principal de que no se alcancen las Metas
del Milenio.
Cuba considera necesario reorientar los
términos del debate y convertir el evento de Alto
Nivel en un foro donde realmente se discutan estos
temas, se analicen los flagrantes incumplimientos
de los países desarrollados, y se les exija por
ello.
Finalmente, señor Presidente, quiero expresar
que Cuba apoya el documento preparado para este
debate por el Presidente del Grupo de los 77, como
guía de política a las posiciones del Grupo con
relación al cluster de desarrollo en el proceso de
reforma en curso.
Le reitero, señor Presidente, que puede Ud.
contar con la plena colaboración de Cuba en el
exitoso desarrollo de este debate y en el logro de
acuerdos que tengan en cuenta los legítimos
intereses de nuestro Grupo.
Muchas gracias. (Granma) 13 de Junio de 2005
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