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Estimado
amigo Louis Straker, Viceprimer Ministro y Ministro
de Relaciones Exteriores;
Estimado Ministro Nimrod, Presidente de nuestra
reunión:
En
nombre del pueblo y el Gobierno cubanos, quisiera
expresar nuestro más sincero agradecimiento al
gobierno de San Vicente y las Granadinas, anfitrión
de nuestro encuentro. Agradezco también la presencia
del Primer Ministro de Antigua y Barbuda, Baldwin
Spencer y del Honorable Edwin Carrington, Secretario
General de CARICOM.
Nos
reunimos para dar continuidad al diálogo político
entre nuestros países y para revisar la situación de
nuestras relaciones bilaterales, las cuales
mantienen un desarrollo ascendente y dinámico, a
partir de la común voluntad de nuestros gobiernos.
Nuestro diálogo se ha consolidado no sólo en las
cuestiones relativas a las relaciones bilaterales,
sino también en el escenario multilateral, a través
de acciones conjuntas emprendidas en los diferentes
foros internacionales y a través de nuestro apoyo
recíproco. Juntos hemos reiterado el compromiso de
nuestros países en la defensa del multilateralismo,
con el pleno respeto a los propósitos y principios
consagrados en la Carta de Naciones Unidas y los
principios del derecho internacional, la paz, la
seguridad y el desarrollo, y también nos hemos
comprometido a actuar juntos en el marco del
Movimiento de Países No Alineados, al cual ya hoy
pertenecemos todos.
En un
día como hoy, reiteramos nuestro profundo
agradecimiento a los hermanos caribeños por su firme
y consecuente rechazo al bloqueo económico,
comercial y financiero impuesto contra Cuba y por su
tradicional apoyo a la resolución que sobre el tema
presenta nuestro país cada año ante la Asamblea
General de Naciones Unidas.
Nuestros países enfrentan desafíos comunes. A todos
nos amenaza la severa crisis económica, social,
política y ambiental que sufren nuestro hemisferio y
el mundo.
El
colosal derroche consumista en los países
industrializados hace peligrar la supervivencia de
la especie. Fenómenos como el calentamiento global,
el peligro de la elevación del nivel de los mares,
la tala indiscriminada de bosques, el intento de
usar los alimentos para derrochar combustible en los
automóviles de Estados Unidos y Europa, el
agotamiento de los combustibles fósiles, y el uso
irracional de las fuentes de agua, entre otros,
suponen amenazas muy graves a la vida en nuestros
Estados insulares.
En
nuestra condición de pequeñas islas, otorgamos una
importancia vital a la protección y la conservación
del medio ambiente y al uso sostenible de los
recursos naturales, incluido nuestro Mar Caribe.
Ello constituye una cuestión de supervivencia y
tiene una influencia decisiva en el desarrollo de
nuestras naciones.
Urge
una mayor voluntad política por parte de los propios
causantes del deterioro ambiental, los países
desarrollados, quienes deben no sólo cumplir con sus
compromisos, ya de por sí exiguos, en materia de
Ayuda Oficial al Desarrollo, sino también contribuir
al crecimiento económico y al desarrollo sostenible
de los países del Sur, haciendo posible la
erradicación del hambre y la pobreza y el acceso a
tecnologías limpias y a sus cada vez más protegidos
mercados.
De
especial interés para la región caribeña es el
combate contra el tráfico ilícito de drogas y la
delincuencia organizada transnacional, áreas en las
que existe una estrecha cooperación entre nuestros
países. Sólo un enfoque de cooperación multilateral,
sobre la base del respeto mutuo y el principio de la
responsabilidad compartida, podrá hacer frente de
manera efectiva a estos problemas. Una vez más
alzamos nuestras voces para rechazar los dobles
raseros y las certificaciones unilaterales,
motivadas políticamente y usadas contra nuestros
países como mecanismos de presión y chantaje.
Estimados amigos:
La
realidad socioeconómica de nuestra región sigue
marcada por numerosos flagelos heredados de siglos
de colonización y neocolonialismo, agravados por el
injusto orden económico internacional vigente. Los
pueblos afrodescendientes continúan resistiendo
frente a la discriminación. Miles de personas se ven
forzadas a emigrar en busca de empleo a los países
desarrollados, que los explotan y persiguen al
tiempo que promueven el robo de nuestros mejores
profesionales.
La integración regional, establecida
en función de los intereses de los pueblos de
América Latina y el Caribe, requiere de la más
absoluta prioridad. La integración debe basarse en
un modelo de desarrollo independiente, que priorice
la complementariedad económica regional, haga
realidad la voluntad de promover el avance de todos
y fortalezca una cooperación genuina basada en el
respeto mutuo y la solidaridad.
Los
actuales esfuerzos de la Comunidad del Caribe por
instrumentar el Mercado y Economía Únicos dirigidos
a enfrentar mancomunadamente los desafíos que impone
la globalización, son una prueba de que es posible
avanzar en las relaciones de nuevo tipo, en interés
de nuestros pueblos y naciones.
Cuba
apoya los reclamos de los países caribeños en su
condición de pequeñas economías y estados
vulnerables a los factores externos. Tanto en el
contexto de la OMC como en otros foros
internacionales, Cuba ha defendido el derecho de
estos países a recibir un trato especial y
diferenciado efectivo, así como otras facilidades
para lograr un desarrollo sostenido integral.
En
estos años, Cuba y la Comunidad del Caribe han
avanzado en el establecimiento del marco
institucional adecuado y han impulsado las
relaciones económicas y comerciales.
Los resultados obtenidos en las Primera y Segunda
Cumbres y en la Primera Reunión de Cancilleres
Cuba-CARICOM demuestran que nuestras relaciones se
afianzan y consolidan sobre la base de una
aproximación común a los principales temas que nos
preocupan, propiciando un sólido fundamento para el
intercambio y un necesario impulso a proyectos y
programas de colaboración altamente positivos para
ambas partes.
Hoy
1400 profesionales y técnicos cubanos aportan sus
esfuerzos y conocimientos en 11 sectores del
desarrollo económico y social de los países miembros
de CARICOM, de los cuales más de 800 son médicos,
enfermeras y técnicos de la salud.
Cuba
también ha dedicado un especial esfuerzo a la
formación de recursos humanos para los países del
Caribe. En los últimos 45 años, se han graduado en
nuestro país más de 2 400 jóvenes de los países
miembros de CARICOM, de ellos más de 700 en la
especialidad de medicina. Hoy estudian más de 3 000,
de los que casi 1 500 se graduarán como médicos.
Cuando
nos reunimos en Barbados en la II Cumbre
Cuba-CARICOM, el Comandante en Jefe Fidel Castro
anunció que habían sido beneficiados con cirugías
oftalmológicas más de 10 000 pacientes caribeños.
Hoy la cifra ya asciende a más de 30 000 pacientes
operados.
Más de
1 800 000 hogares caribeños se verán beneficiados
cuando concluya el programa de sustitución de
bombillos incandescentes por ahorradores. Ello
significará, además, ahorro en inversión de nuevas
capacidades de generación y en el gasto de
combustible.
Durante los trabajos de esta reunión tendremos la
oportunidad de debatir estos temas y de intercambiar
sobre nuevas propuestas de colaboración y
cooperación genuina entre nuestros países. En
particular, deseo anunciar la decisión de nuestro
gobierno de ofrecer a los países de CARICOM otras
400 becas para estudiantes de medicina, que podrán
formarse en Cuba con novedosos métodos de a partir
de este año.
Finalmente, quisiera recordar hoy las palabras del
Presidente Fidel Castro en la II Cumbre Cuba-CARICOM
en Barbados:
“Les
reitero, en nombre de nuestro noble y heroico
pueblo, que el Caribe siempre podrá contar con la
eterna amistad, el desinterés, la gratitud y el
apoyo pleno y total de sus hermanos cubanos”.
Muchas
gracias.
Segunda Reunión De
Cancilleres Cuba-Caricom
San Vicente y las Granadinas, 29 de mayo del
2007.
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