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by Ángel Rodríguez Álvarez
9 de junio de 2007
Este
sábado nueve de junio Ramón Labañino Salazar
cumplirá el aniversario 44 de su natalicio y lo
celebrará, a pesar de la soledad de la celda donde
el imperio lo mantiene en injusto cautiverio, como
uno de los hombres más acompañados del planeta.
Con él estarán millones de cubanos y de otras muchas
nacionalidades, quienes le agradecen a él y a sus
compañeros Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, René
González y Fernando González, por la humana misión
antiterrorista que cumplían en Miami y por la cual
fueron brutalmente condenados.
A ellos correspondió penetrar organizaciones del
mafioso exilio cubano-americano, con la finalidad de
conocer sus planes terroristas e informar a las
autoridades cubanas.
Pero si en el cumplimiento de esa enorme y peligrosa
tarea mostraron inteligencia, capacidad y astucia,
la actitud asumida desde el momento de su detención
hace casi nueve años, hasta ahora, constituye un
ejemplo de conducta propia de ese hombre del siglo
XXI diseñado por el Che.
Llenos de entereza y dignidad enfrentaron a los
jueces en un medio totalmente hostil, y de manera
clara y contundente expusieron motivaciones y
razones para contribuir al esfuerzo de Cuba en aras
de enfrentar las agresiones terroristas.
Con firmeza y valor han resistido suplicios físicos
y sicológicos, aplicados por sus captores para
intentar doblegarlos.
Ramón, injustamente condenado a cadena perpetua más
18 años, es un brillante profesional, graduado con
diploma de oro en la Licenciatura de Economía en la
Universidad de La Habana, quien puso toda su
inteligencia y energía en el cumplimiento de la
humana misión asignada.
Diría al pronunciar su Alegato en el amañado juicio
celebrado en Miami: Si por evitar la muerte de seres
humanos inocentes, si por defender a nuestros dos
países del terrorismo, y evitar una invasión inútil
a Cuba es por lo que se me condena hoy, pues
bienvenida sea.
¡Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor y
orgullo con que un soldado lleva sus más preciadas
insignias."
Y con esa dignidad y entrega ha enfrentado a un
imperio que no tolera desafíos y por ello castiga
con saña a Ramón y sus compatriotas; mientras
protege a terroristas probados y confesos como
Orlando Bosch, liberado hace años por decisión de
Bush padre y Luis Posada Carriles, en la calle
ahora, gracias a la voluntad de Bush hijo.
Este nuevo cumpleaños de Ramón está matizado por un
movimiento internacional de solidaridad, cuya
creciente pujanza lucha para que el silenciado
proceso judicial que los condenó y los mantiene
encarcelados, sea conocido por la opinión pública
norteamericana.
No pocos luchadores por la justicia en el mundo
tienen la convicción de que si el pueblo
estadounidense conociera la verdad sobre los Cinco,
y las manipulaciones llevadas a cabo por la Casa
Blanca para mantenerlos presos, los tribunales
tendrían que ceder a las presiones para que cese la
injusticia y sean regresados al seno de su pueblo.
(http://www.freethefive.org) 09-06-2007
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