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Cuba ha seguido con atención
los acontecimientos en la República del Ecuador.
La crisis ecuatoriana, como la
de otros países de la región, es una demostración de que los graves
problemas económicos y sociales no se resolverán con el modelo
económico que se ha tratado de imponer a los pueblos de América
Latina.
En nuestro continente crece y
se multiplica la resistencia social y popular contra el
neoliberalismo y el saqueo. Los pueblos de la región ya no aguantan
más el deterioro de los niveles de vida, la pobreza, el hambre, la
discriminación, y la violación de sus derechos más
elementales.
Con el apoyo de la alianza
popular con que contó en su momento, Lucio Gutiérrez tuvo la
oportunidad de responder a las expectativas del pueblo ecuatoriano,
pero traicionó a las fuerzas sociales e indígenas que lo condujeron
a la presidencia y se plegó a la oligarquía y al
imperialismo.
El pueblo ecuatoriano,
exigiendo dignidad y soberanía, reaccionó ante las políticas
económicas asfixiantes, ante la dolarización y los intentos de más y
más neoliberalismo.
El ex mandatario juró
desmantelar el sistema de gobierno corrupto y por el contrario,
rápidamente se entregó a la oligarquía nacional. Olvidó sus promesas
de llevar a cabo una política de justicia social y de enfrentamiento
a las lacras nacionales.
Uno de los ejes de denuncia
popular contra Gutiérrez fue su servilismo total hacia Estados
Unidos, desde que se definiera públicamente como "el mejor aliado de
Bush", en su primer viaje a Washington.
En su campaña política habló
de soberanía, pero una vez instalado en el poder se subordinó sin
recato alguno a los Estados Unidos. Mantuvo en suelo ecuatoriano la
base militar de Manta, utilizada por los Estados Unidos para llevar
a cabo sus planes de dominación regional.
El nuevo gobierno, encabezado
por el doctor Alfredo Palacio, ya ha recibido el reconocimiento de
distintos sectores sociales, del movimiento indígena e importantes
líderes políticos ecuatorianos, que han declarado su respaldo al
ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo y sus
instituciones.
Cuba ha seguido con interés y
esperanza las primeras declaraciones públicas del nuevo Presidente y
de varios de los ministros que ha designado.
De acuerdo con sus
declaraciones iniciales, el nuevo gobierno tiene intenciones de
aplicar cambios que respondan a los justos y legítimos reclamos
sociales y de una política exterior independiente.
Ante los acontecimientos en
Ecuador, una vez más se mueve en el continente la mano injerencista
de Estados Unidos y su más fiel instrumento, la Organización de
Estados Americanos (OEA).
Es una vergüenza que la OEA
acuda ahora a la llamada Carta Democrática, insista en cuestionar el
procedimiento aplicado para sustituir al anterior Presidente y
dilate la toma de una posición clara, cuando tuvo expresiones de
reconocimiento al golpe de Carmona en Venezuela o durante la crisis
haitiana.
La situación existente en
Ecuador debe ser resuelta por los propios ecuatorianos, sin ningún
tipo de injerencia extranjera, en estricto apego a los principios de
soberanía, independencia y autodeterminación.
Ministerio de Relaciones
Exteriores, 25 de abril de 2005 (Granma) 26 de abril de 2005 |