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El pasado 14
de diciembre el Comité Político de la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó un proyecto
de resolución titulado “Necesidad de una condena
internacional a los crímenes del comunismo”, que será
presentado el próximo 24 de enero en la primera sesión
de la Asamblea para el año 2006.
El proyecto
de resolución es un burdo documento de 10 páginas, que
se inscribe como parte de la cruzada anticomunista que
tiene lugar hoy en Europa, en particular en los países
ex socialistas, con el propósito deliberado de excluir
a las organizaciones comunistas de toda participación
en la vida política de esos países.
El documento,
partiendo del cuestionamiento y condena a la ideología
comunista, intenta identificar a los principios de la
lucha de clases y la dictadura del proletariado, como
los instrumentos a través de los cuales se cometieron
crímenes contra la humanidad.
En una
comparación que solo puede ser explicada por el odio
acérrimo de sus autores contra la existencia de una
ideología que supone una alternativa al predominio del
capital, compara al comunismo con el nazismo.
Pero, por
supuesto, que el objetivo de esta nueva provocación, no
es el análisis histórico de la experiencia comunista
del pasado siglo, sino que está dirigida a liquidar
toda forma de resistencia al modelo hegemónico
neoliberal que tanto la derecha como la
socialdemocracia han hecho suyos en el viejo continente
y que desde hace más de una década exportan a los
países de la Europa Oriental.
No trataremos
de justificar los errores cometidos en las naciones ex
socialistas europeas en el pasado siglo. Incluso en la
comparecencia del compañero Fidel en el acto por el 60
aniversario de su ingreso a la universidad señalaba de
manera crítica algunos de los errores cometidos por
aquellas naciones.
Pero, no
corresponde a los representantes del imperialismo y
promotores de las grandes injusticias que genera la
sociedad capitalista ser los jueces de esta
experiencia.
Baste
recordar que las suntuosas riquezas que hoy nos
muestran las naciones capitalistas desarrolladas se han
erigido sobre cientos de años de colonialismo y
esclavitud, que garantizaron la expropiación y ultraje
de las riquezas de las naciones del Tercer Mundo, que
hoy en su gran mayoría sufren las consecuencias de
tanto saqueo, crimen, abuso y explotación. Solo un
mínimo de vergüenza y reconocimiento de tanto
vasallaje, sería necesario para compensar al mundo
subdesarrollado, que con modestos recursos podría
resolver necesidades elementales de salud y educación.
Debemos
recordar también que esa misma codicia conllevó a las
guerras ínter imperialistas en la primera mitad del
pasado siglo XX, que costaron la vida a más de 150
millones de personas, además de ocasionar cuantiosos
daños materiales. Cómo olvidar que la derrota del
fascismo y el nazismo durante la segunda guerra mundial
fue resultado del heroísmo de los pueblos de la ex
Unión Soviética que perdió más de 20 millones de sus
hijos luchando por librar a toda la humanidad de los
horrores y garras del fascismo.
Posterior a
estos conflictos bélicos, la esperanza de construir un
mundo de paz animó el espíritu de creación de las
Naciones Unidas, pero una vez más el imperialismo y la
OTAN, en su empeño por aplastar la existencia del
socialismo, desplegó una ofensiva político y militar
por la cual hoy, cuando se supone han desaparecido la
guerra fría y los “poderosos enemigos”, las naciones
ricas gastan más de un millón de millones de dólares en
armamentos, correspondiendo la mitad de ese gasto a los
EEUU, haciendo insegura la propia existencia de la vida
humana en el Planeta.
A las
presiones políticas y militares se ha unido la
conformación de un sistema de instituciones
internacionales que regulan el comercio y las finanzas,
que junto a los centros de poder hegemónicos han
impuesto el modelo neoliberal a escala planetaria,
trayendo consigo una mayor profundización de las
grandes desigualdades, la pobreza y la injusticia que
caracterizan el mundo de hoy.
Pero
afortunadamente los pueblos tienen memoria. Cómo
olvidar hoy la persecución, encarcelamiento y
asesinatos cometidos contra los que abrazaban las ideas
comunistas durante la época del marcartismo, o del
movimiento comunista y revolucionario en las naciones
de Centroamérica y África, o las desapariciones,
torturas y crímenes llevadas a cabo por las dictaduras
latinoamericanas con el apoyo de la CIA a través de la
“Operación Cóndor”, denunciada y condenada este año en
el Encuentro contra el Terrorismo desarrollado el mes
de mayo en Cuba.
Dónde ha
estado el Consejo de Europa cuando hace más de dos años
los EEUU y sus aliados europeos, desconociendo a las
Naciones Unidas y a toda la comunidad internacional, en
primer lugar la voz de sus pueblos, llevaron a cabo la
agresión y ocupación ilegal de Irak, que ha costado
hasta la fecha la vida a más de 100 000 iraquíes,
incluyendo niños y mujeres inocentes, y a más de 2 100
jóvenes norteamericanos.
Acaso no
sería más objetivo y necesario condenar el Terrorismo
de Estado que hoy practica el gobierno de los EEUU con
la complacencia y complicidad de sus aliados, en primer
lugar de la Unión Europa, que mientras condena a Cuba
en la Comisión de Derechos Humanos es incapaz de
cuestionar y mucho menos condenar los abusos y tratos
degradantes que los EEUU cometen contra los prisioneros
en las cárceles de Irak, la existencia de un campo de
concentración en que han convertido la ilegal Base
Naval de Guantánamo, la utilización de bases militares
en países de Europa para practicar la tortura y la
realización de vuelos secretos en territorio europeo
para transportar prisioneros de guerra.
Tampoco
recordamos que el Consejo de Europa haya condenado la
existencia de la salvaje y genocida política del
Bloqueo contra Cuba, o se haya proclamado a favor de la
liberación de los Cinco heroicos jóvenes cubanos que
cumplen injusta condena en cárceles norteamericanas por
luchar contra el Terrorismo y la Guerra que de manera
impune tiene lugar desde territorio de los EEUU contra
Cuba.
Es evidente
que no tienen moral alguna las fuerzas políticas que
intentan condenar a la ideología comunista y su
experiencia histórica en países de Europa. Hacerlo,
sería una confirmación de la tendencia xenófoba y
excluyente que cada vez predomina más en las actuales
instituciones europeas y una muestra elocuente de la
decadencia que vive hoy el imperialismo a nivel
internacional.
De aprobarse
esta resolución en la Asamblea Parlamentaria del
Consejo de Europa, solo servirá de acicate para
levantar nuevas trincheras y continuar con mayor
decisión la batalla de las ideas que estamos librando
por construir un mundo donde la justicia social y la
solidaridad humana sean patrimonio de todos, y eso solo
es posible con el Socialismo.
El Partido
Comunista de Cuba condena enérgicamente la maniobra que
oscuras manos han elaborado desde los bien financiados
salones del Consejo de Europa y hace un llamado a los
políticos responsables de la Asamblea Parlamentaria a
unirse a la causa que simboliza la justicia y la verdad
y rechazar el proyecto de resolución titulado
“Necesidad de una condena internacional a los crímenes
del comunismo”, que les será presentado el próximo 24
de enero del 2006.
COMITÉ
CENTRAL
PARTIDO
COMUNISTA DE CUBA
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