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• A tres espurias iniciativas para Cuba
presentadas el 24 de octubre en Washington por
George Bush, el Canciller cubano Felipe Pérez
Roque respondió en La Habana con doce puntos “de
lo que debería proponer el Presidente
norteamericano como ayuda” a la isla • Advierte
que al presidente norteamericano se le acaba el
tiempo y eso no lo hace menos peligroso
El Ministro cubano del Exterior convocó a la
prensa nacional e internacional acreditada aquí
“para dar respuesta a nombre del Gobierno y el
pueblo de Cuba a las declaraciones del
presidente Bush”.
Felipe Pérez Roque, en una intervención de algo
más de una hora, expresó que Cuba considera que
las palabras del Presidente de Estados Unidos
anuncian “una escalada sin precedentes en la
política contra Cuba”, de más bloqueo, más
subversión, más intentos de aislamiento.
Advirtió que la política en vigor en el régimen
de Bush es el cambio de régimen en Cuba “incluso
por la fuerza”, lo que el mandatario
norteamericano llama “acelerar el proceso de
transición” y Fidel califica de “la reconquista
de Cuba por la fuerza”.
El canciller hizo un análisis del “lenguaje
amenazante y altanero” del discurso en la Casa
Blanca y el significativo cambio de palabras y
conceptos.
En enero del 2004 —indicó— Bush habló de
“trabajar por una transición rápida y pacífica
hacia la democracia”, en mayo era “acelerar el
día que Cuba sea un país libre” y en octubre,
“el pueblo cubano debería ser liberado”.
Tres años más tarde, en junio pasado —señaló el
Ministro— Bush dijo continuar “presionando duro
por la libertad de Cuba” y ahora dice en su
discurso, “la palabra de orden en nuestros
tratos futuros con Cuba no es estabilidad, es
libertad”.
Cuba entiende estas palabras como un acto
irresponsable, que reflejan —expresó– el nivel
de frustración y convocan a la violencia para
derrocar a la Revolución.
El Canciller consideró que “Bush deja abierta la
opción de un hipotético y fantasioso
levantamiento” interno que “cualquier persona
sabe es políticamente imposible porque la
Revolución tiene el apoyo del pueblo”, pero
también deja abierta la posibilidad de una
agresión desde fuera.
A Bush se le acaba el tiempo y eso no lo hace
menos peligroso, advirtió el Ministro, y añadió
que en su discurso en Washington hizo “un
intento vano y ridículo de reclutar” a nuestras
Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior, a
los que les perdonará la vida si traicionan a la
Revolución.
“Le tengo un mensaje, usted delira, le está
hablando a un ejército libertador” y a
combatientes de la seguridad que han impedido
más de 600 intentos de asesinatos contra Fidel.
Usted se equivoca, no conoce a este pueblo, que
no es de la categoría de los mercenarios que
usted paga aquí”
“La reacción en Cuba es de indignación, pero de
serenidad absoluta, firmeza, y confianza en
nuestra fuerza. La palabra de orden aquí es
coraje”.
El Ministro de Relaciones Exteriores comentó
además las tres nuevas iniciativas de Bush sobre
Cuba, prueba —dijo— de que casi no queda nada
por ensayar contra Cuba.
Se refirió a la disposición que manifiesta Bush
al considerar el otorgamiento de licencias a
organizaciones no gubernamentales y a grupos
religiosos para que suministren computadoras a
los jóvenes cubanos y acceso a Internet.
“Un anuncio ridículo que movería a la risa si no
estuviera insertado en este recrudecimiento de
la política contra Cuba. En un país que pese al
bloqueo tiene más de 500 mil computadoras
instaladas, que el año que viene instalará otras
150 mil y a partir del 2008 podrá ensamblar 120
mil por año. Donde funcionan 600 Joven Club que
dan acceso gratuito a Internet a más de dos
millones de cubanos al año”.
Además anunció —continuó Felipe Pérez Roque —invitar
a jóvenes cubanos, hijos de sus mercenarios en
Cuba, a un programa de becas que han
implementado para América Latina por tres años.
“Esto para un país con 65 universidades…donde
estudian hoy 730 mil jóvenes cubanos…y además
tiene 30 mil becados gratuitamente de 120 países”.
Por último Bush propuso crear un Fondo
Internacional para la Libertad de Cuba, con el
objetivo de que otros países pongan el dinero
para derrocar a la Revolución, señaló el
Canciller.
El señor Presidente hizo un llamado desesperado
a otros países a sumarse al bloqueo —resaltó
Pérez Roque—, prueba de su aislamiento, de que
no tiene apoyo en el mundo. “Se puede ser el más
poderoso, pero no el más respetado. La comunidad
internacional no sigue su política y hoy el
rechazo al bloqueo genocida es casi universal”.
Luego de comentar las “iniciativas”, el
Canciller detalló los doce puntos “de lo que
debería proponer el Presidente norteamericano
como ayuda” a la isla:
1-Respetar el derecho de los cubanos a su
independencia y soberanía.
2-Cesar de inmediato su política de agresión y
amenazas
3-Dejar de intervenir en los asuntos internos de
Cuba y de intentar fabricar una oposición
interna
4-Poner fin a las acciones subversivas contra
Cuba y desmontar la radio y la televisión que
ofenden el nombre del Héroe Nacional
5-Levantar de inmediato el bloqueo
6-Eliminar la prohibición de los viajes a Cuba
de los estadounidenses y de las visitas
familiares de los cubanos que viven allá.
7-Dejar de estimular la emigración ilegal desde
Cuba. Derogar la Ley de Ajuste y cumplir los
Acuerdos migratorios.
8-Cesar las agresivas campañas de mentiras
9-Liberar a los cinco luchadores antiterroristas,
presos políticos en cárceles norteamericanas.
10-Extraditar a Venezuela o enjuiciar en Estados
Unidos al terrorista Luis Posada Carriles.
11-Cerrar de inmediato el centro de torturas que
creó en la Base Naval de Guantánamo
12- Cesar las presiones contra la comunidad
internacional para que apoye su política contra
Cuba
Pérez Roque reiteró que Bush no logrará sus
designios contra Cuba. “No hay fuerza humana ni
natural en el mundo capaz de hacer desistir a
los cubanos de sus sueños de justicia, de
libertad e independencia. Somos una Revolución
victoriosa y nos hemos ganado el respeto de
todos”.
Casi al finalizar su intervención, el Canciller
cubano recordó que se cumplen 45 años de la
Crisis de Octubre y como “en este momento hay en
el pueblo cubano la misma serenidad, la misma
entereza, el mismo sentimiento de unidad
nacional y de orgullo patrio, que en aquellos
días luminosos y tristes, como los llamó el Che,
en que el pueblo cubano estuvo dispuesto a
enfrentar, incluso el holocausto nuclear, antes
que renunciar a sus principios y su soberanía”.
Granma 25-10-2007 |