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Cuba
ratifica la vocación solidaria con los pueblos de América.
Compañero Chávez;
Estimados presidentes y jefes de delegaciones de las
naciones hermanas del ALBA;
Distinguidos invitados:
La crisis económica y también social ya tiene carácter
global y no se limita al sector financiero. Es un flagelo
mundial con profundas raíces estructurales. Incluye una
fuerte caída de los valores bursátiles y de la actividad
productiva; la paralización y encarecimiento del crédito y
la recesión económica en las principales potencias del
primer mundo. Va acompañada del retraimiento del comercio
mundial, y del aumento del desempleo y la pobreza. Está
afectando y dañará sensiblemente la vida y el bienestar de
miles de millones de seres humanos. Los países del Sur serán,
como siempre, los que más sufrirán.
Son las consecuencias de prácticas irresponsables vinculadas
a la desregulación, la especulación financiera y la
imposición del neoliberalismo. Está también presente el uso
abusivo que ha hecho Estados Unidos de los privilegios que
le confiere el actual orden económico internacional, que le
permite financiar imprimiendo billetes sin respaldo, un
guerrerismo y consumismo desenfrenado a todas luces
insostenibles.
Pero en el fondo, la crisis es un resultado previsible del
sistema capitalista de producción y distribución. Las
políticas neoliberales de las últimas tres décadas agravaron
su magnitud. En la búsqueda de soluciones, los máximos
responsables terminan concentrando aún más el poder y la
riqueza, mientras los más pobres y explotados asumen el
costo mayoritario.
La respuesta no puede ser una solución negociada a espaldas
de las Naciones Unidas por los mandatarios de los países más
poderosos.
Las crisis no se resuelven con medidas administrativas ni
técnicas, porque son de naturaleza estructural, tienen
alcance sistémico y afectan cada vez más la economía en un
planeta globalizado e interdependiente. Menos aún
fortaleciendo el papel y las funciones de instituciones
financieras como el Fondo Monetario Internacional, cuyas
políticas funestas contribuyeron decisivamente a la génesis
y el alcance de la actual crisis.
La solución del G-20 no resuelve tampoco la inequidad, las
injusticias y la insostenibilidad que implica el sistema
capitalista. Es la misma retórica de las solemnes
declaraciones de los países del Norte de que no aplicarán
medidas proteccionistas y que destinarán nuevas ayudas, que
no alteran los fundamentos del subdesarrollo al que se nos
condena.
De eso ya se habló hace 6 meses en la anterior reunión del
G-20 en Washington, y de entonces a la fecha, el Banco
Mundial, que no es precisamente un defensor de los
principios socialistas, contabilizó 73 acciones
proteccionistas aplicadas por miembros del propio G-20.
Tampoco ha sido visible un incremento en la Asistencia
Oficial al Desarrollo.
Estimados colegas:
Los países del ALBA tenemos el privilegio de contar con un
modesto esquema integrador, construido sobre bases y
principios de igualdad, cuya naturaleza niega las prácticas
que originaron esta crisis. Nuestras naciones no tienen la
capacidad, por sí solas, de transformar estructuralmente el
orden económico internacional, pero sí el poder de sentar
nuevas bases y construir sus propias relaciones económicas.
Nuestros programas más importantes no están sujetos a los
caprichos de la especulación financiera, ni a la fluctuación
descontrolada de los mercados. Es innegable el daño que
estamos sufriendo. Esta es una crisis a la que nadie escapa,
pero contamos hoy con instrumentos para contrarrestar en
parte sus efectos.
Dentro de estos esfuerzos, cobran particular significación
los trabajos que venimos llevando a cabo los países miembros
del ALBA más Ecuador desde noviembre del 2008, para crear el
Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) que
será un factor fundamental para fomentar el comercio y la
integración económica entre nosotros.
Hoy podemos constatar los avances logrados en el desarrollo
de esta iniciativa que es un primer paso hacia el objetivo
de contar con una unidad de cuenta común.
Cuba ratifica la vocación solidaria que ha caracterizado sus
lazos con los pueblos de América Latina y el Caribe. La
crisis nos plantea enormes desafíos, de dimensiones
incalculables e impredecibles. No tenemos otra opción que
unirnos para enfrentarla.
Muchas
gracias. |