Amigos que nos
acompañan;
Camagüeyanas y
camagüeyanos, buenos días;
Compatriotas:
Hace
exactamente un año, cuando escuchábamos los discursos
pronunciados por el Comandante en Jefe en Bayamo y Holguín,
no podíamos siquiera sospechar el duro golpe que nos
esperaba.
El próximo 31
de julio se cumplirá el primer aniversario de la Proclama de
Fidel, quien para alegría de nuestro pueblo ya despliega una
actividad cada vez más intensa y sumamente valiosa, como lo
demuestran sus reflexiones publicadas por la prensa, aunque
ni en los momentos más graves de su enfermedad dejó de
aportar su sabiduría y experiencia ante cada problema y
decisión cardinal.
NO CONOCEN
BIEN A NUESTRO PUEBLO QUIENES SE ASOMBRAN ANTE SU CAPACIDAD
DE CRECERSE HASTA LA ALTURA QUE DEMANDA CADA RETO
Han sido en
realidad meses muy difíciles, aunque con un efecto
diametralmente distinto al que esperaban nuestros enemigos,
que soñaban con que se entronizaría el caos y el socialismo
cubano terminaría por desplomarse. Incluso importantes
funcionarios norteamericanos declararon el propósito de
aprovechar dicho escenario para destruir la Revolución.
No conocen
bien a nuestro pueblo quienes se asombran ante su capacidad
de crecerse hasta la altura que demanda cada reto, por
grande que sea, pues esta es realmente la única actitud
consecuente con nuestra historia.
Es bien
conocida la lucha librada por cubanos de muchas
generaciones, desde La Demajagua, el Moncada y hasta el
presente, siempre frente a grandes obstáculos y poderosos
enemigos. ¡Cuánto sacrificio y dificultades! ¡Cuántas veces
hubo que reiniciar la lucha después de cada revés!
Solamente en
los años transcurridos desde el 26 de julio de 1953, vino la
prisión, el exilio, el Granma, la lucha en la sierra y el
llano, hasta que cinco años, cinco meses y cinco días
después del asalto al Moncada, llegó el primero de enero de
1959.
En aquel
entonces, al igual que va ocurriendo en el presente, incluso
dentro de los propios Estados Unidos, la mentira fue incapaz
de ocultar la realidad, pese a que nuestro pueblo tenía
mucha menos cultura y conciencia política que ahora.
La inmensa
mayoría de los cubanos se sumó a la causa encabezada por un
líder que enarbolaba la verdad como principal arma frente a
los enemigos de su pueblo, que en vez de hacer promesas
demagógicas advertía, desde el primer discurso en La Habana,
que quizás en lo adelante todo sería más difícil.
La conclusión
de los jerarcas del gobierno norteamericano de entonces fue
también consecuente con su historia: había que derrotar o de
no lograrlo hacer sufrir hasta lo indecible a ese pueblo que
osaba aspirar a justicia, dignidad y soberanía. El ejemplo
que Cuba representa resultaba demasiado peligroso en un
continente pobre, sometido y explotado.
Pero no
lograron ponernos de rodillas. Nuestra respuesta fue
transformarnos masivamente en combatientes; soportar con
estoicismo escasez y dificultades; derramar nuestro sudor en
campos, fábricas y trincheras; librar incontables batallas
victoriosas y establecer hitos en la ayuda
internacionalista.
Ante los
restos de cada una de las 3 478 víctimas mortales de actos
terroristas organizados directamente, apoyados o permitidos
por las autoridades de los Estados Unidos; ante los caídos
en defensa de la Patria o en el cumplimiento del deber
internacionalista, nuestro pueblo ratificó el compromiso con
sus héroes y mártires, con su herencia mambisa y el ejemplo
de Martí, Céspedes, Maceo, Gómez y Agramonte, que
continuaron hombres como Mella, Martínez Villena y Guiteras,
símbolos del pensamiento y la acción de infinidad de
patriotas anónimos.
Ese ha sido,
en esencia, el último medio siglo de nuestra historia. No ha
existido un minuto de tregua frente a la política del
Gobierno de los Estados Unidos dirigida a destruir la
Revolución.
LA PROEZA
ES COTIDIANA EN CADA RINCÓN DE ESTA TIERRA
En
esa forja de esfuerzo y sacrificio ha crecido la moral y la
conciencia de este pueblo; le han nacido hijos de la talla
de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino,
Fernando González y René González, capaces de asumir con
serenidad, valor y dignidad los rigores de una prisión
injusta, dispersados en diferentes cárceles de los Estados
Unidos.
Ellos son
ejemplo pero no excepciones, suman millones los cubanos y
cubanas a los que no amedrentan peligros ni dificultades.
La proeza es
cotidiana en cada rincón de esta tierra, como están
demostrando nuestros bravos deportistas en los Juegos
Panamericanos.
Así ha sido
durante los más de 16 años de Período Especial, de esfuerzo
sostenido de todo el país para vencer las dificultades y
seguir adelante –y así tendrá que ser, pues no hemos salido
todavía del Período Especial.
Por eso
resulta doblemente meritorio que una provincia alcance la
condición de Destacada, que como es conocido se otorga tras
evaluar los resultados obtenidos en las principales esferas.
Lo lograron en
esta ocasión Ciudad de La Habana, Granma, Villa Clara y
Camagüey, a las que felicitamos en nombre del Comandante en
Jefe, del Partido y de todo nuestro pueblo, por este
importante triunfo. También a Cienfuegos, Matanzas y Sancti
Spíritus por el reconocimiento recibido, y a Las Tunas por
constatarse en la provincia avances alentadores.
Para
determinar cuál de ellas sería la sede de este acto central,
el Buró Político valoró muy especialmente el esfuerzo
cotidiano, callado y heroico frente a las dificultades. Así
lo ha hecho el pueblo de "El Camagüey", como decían los
mambises, para obtener estos resultados.
Los avances
son fruto del esfuerzo de cientos de miles de compañeros; de
los obreros, campesinos y el resto de los trabajadores; del
aporte imprescindible de los intelectuales, artistas y
trabajadores de la cultura; de las heroicas amas de casa y
jubilados; de los estudiantes de la Federación de
Estudiantes de la Enseñanza Media y la Federación de
Estudiantes Universitarios; de nuestros pioneros; de la
Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la
Revolución, la Asociación de Combatientes y los núcleos del
Partido zonales, que tan insustituible aporte hacen a la
sociedad.
Sin ellos, sin
el trabajo, el estudio y el sacrificio cotidianos de tantos
hombres, mujeres y niños, el clarín de la caballería
agramontina no resonaría hoy nuevamente en estas grandes
llanuras.
Ahora bien, no
debe ocurrir como en el béisbol, donde las victorias son
solo de los peloteros y las derrotas del director del
equipo. No sería justo dejar de reconocer públicamente el
importante papel que han desempeñado en este éxito los
dirigentes del Partido, el Gobierno, la UJC y las
organizaciones de masas y sociales a todos los niveles, al
igual que numerosos cuadros administrativos.
En particular
resaltar el buen trabajo del compañero Salvador Valdés Mesa,
actual secretario general de la Central de Trabajadores de
Cuba, quien durante una larga etapa y hasta hace 13 meses,
fue el primer secretario del Comité Provincial del Partido,
y el excelente relevo realizado hasta el presente por el
compañero Julio César García Rodríguez .
SUMAR A
TODOS A LA BATALLA COTIDIANA CONTRA LOS ERRORES PROPIOS QUE
AGRAVAN LAS DIFICULTADES DERIVADAS DE CAUSAS EXTERNAS, EN
ESPECIAL EL BLOQUEO
Es justo y
necesario reconocer lo logrado en los últimos años, en estas
provincias y en todo el país, pero con clara conciencia de
nuestros problemas, de las deficiencias, errores y actitudes
burocráticas o indolentes, algunas de las cuales ganaron
terreno en las circunstancias derivadas del Período
Especial.
Señalar los
importantes resultados alcanzados en estas provincias no
significa desconocer que en todo el país se trabaja. En las
provincias orientales, por ejemplo, ha sido necesario
hacerlo en condiciones muy difíciles, con escasez de
recursos como consecuencia de razones objetivas y también
subjetivas.
Sin embargo,
no siempre al esfuerzo lo acompañan iguales resultados. La
efectividad depende en gran medida de la constancia y la
organización, particularmente del control y la exigencia
sistemáticos, y en particular de hasta dónde se haya logrado
incorporar a las masas al combate por la eficiencia.
Es preciso
sumar a todos a la batalla cotidiana contra los errores
propios que agravan las dificultades objetivas derivadas de
causas externas, en especial las provocadas por el bloqueo
económico de los Estados Unidos, que constituye realmente
una implacable guerra contra nuestro pueblo y la actual
administración de ese país ha puesto particular encono en
encontrar la más mínima vía de hacernos daño.
Son
innumerables los ejemplos que pudieran señalarse. Me
limitaré a mencionar los obstáculos a las transacciones
comerciales y financieras del país en el exterior, dirigidas
muchas veces a la compra de alimentos, medicinas y otras
necesidades básicas de la población, y la negación de acceso
a servicios bancarios mediante la coacción y la imposición
extraterritorial de sus leyes.
Están también
las trabas casi infranqueables, que llegan al ridículo,
impuestas por ese gobierno a los viajes de sus ciudadanos a
Cuba y también de los cubanos residentes allí para visitar a
sus familiares; la negativa de visas no solo a nuestros
funcionarios oficiales, sino a artistas, deportistas,
científicos y en general a todo aquel no dispuesto a
calumniar la Revolución.
A todo lo
anterior se suman, como denunció recientemente nuestro
Ministerio de Relaciones Exteriores, los obstáculos al
cumplimiento de lo establecido en los acuerdos migratorios
respecto al número mínimo de visas a conceder anualmente.
Con esa
política se estimula a quienes acuden a la emigración ilegal
y son recibidos allí como héroes, muchas veces después de
arriesgar la vida de niños, y pese a que tan irresponsable
actitud pone en peligro no solo la seguridad de los cubanos,
sino la de los propios norteamericanos, que su gobierno
constantemente proclama proteger, pues quien se arriesga a
traficar con seres humanos por dinero, es probable que no
dude en hacerlo con drogas, armas o algo de similar índole.
Cuba, por su
parte, continuará honrando, como ha hecho hasta hoy, sus
compromisos con los acuerdos migratorios.
Los últimos
doce meses han constituido un ejemplo notable de la madurez,
firmeza de principios, unidad, confianza en Fidel, en el
Partido y sobre todo en sí mismo de nuestro pueblo.
Pese al
profundo dolor que nos embargaba, no se detuvo ninguna
tarea. En el país hay orden y mucho trabajo; funcionan
cotidianamente los órganos de dirección del Partido y el
Gobierno en la búsqueda colectiva de la respuesta más
efectiva posible a cada problema.
No hay asunto
referido al desarrollo del país y las condiciones de vida
del pueblo que no se haya abordado con responsabilidad y en
cuya solución no se trabaje. No hay tarea de la Batalla de
Ideas, la Revolución Energética y otras impulsadas por el
Comandante en Jefe que esté paralizada. Como siempre ocurre
en asuntos de tanta envergadura, han sido necesarios ajustes
y prórrogas, y no descartamos haya que hacer otros en el
futuro por imperativos materiales y amenazas que todos
conocemos.
LA
OPERACIÓN CAGUAIRÁN HA PERMITIDO INCREMENTAR SUSTANCIALMENTE
LA CAPACIDAD DEFENSIVA DEL PAÍS
A la vez,
desde entonces, con serenidad, disciplina y sin alardes,
nuestro pueblo ha continuado preparándose para enfrentar
cualquier aventura militar del enemigo.
Cientos de
miles de milicianos y reservistas de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias, junto a los oficiales, sargentos y soldados
de las tropas permanentes, han llevado adelante la Operación
Caguairán, que ha permitido incrementar sustancialmente la
capacidad defensiva del país, al alcanzar niveles de
preparación combativa superiores a los de cualquier otra
etapa.
Es un esfuerzo
grande en momentos en que los recursos no abundan, pero
resulta sencillamente imprescindible. Se continuará
haciendo, como hasta ahora, con la mayor racionalidad, tanto
desde el punto de vista material como del empleo del tiempo
de los ciudadanos.
¡Con la
defensa no se juega!, orientó el Comandante en Jefe y
reafirmó una vez más hace solo unos días. Para nosotros,
como tantas veces he dicho, evitar la guerra equivale a
ganarla, pero para ganarla evitándola hay que derramar mucho
sudor e invertir no pocos recursos.
La contundente
respuesta popular a la Proclama del Comandante en Jefe puso
en crisis todos los planes del enemigo, pero este, lejos de
valorar la realidad y rectificar sus errores, insiste
tozudamente en seguir chocando con la misma piedra.
Especulan acerca de una supuesta parálisis del país y hasta
sobre una "transición" en marcha. Pero por mucho que cierren
los ojos, la realidad se encarga de destruir esos sueños
trasnochados.
Como ha
informado la prensa, la Operación Caguairán continuará en
los próximos largos meses. Permitirá preparar alrededor de
un millón de compatriotas y tendrá como colofón el Ejercicio
Estratégico Bastión 2008, que realizaremos a finales de ese
año.
Para esa
fecha, por tanto, estaremos mejor preparados para resistir y
vencer en todos los frentes, incluida la defensa.
NUESTRO
PUEBLO NUNCA CEDERÁ UN ÁPICE ANTE INTENTOS DE PRESIÓN O
CHANTAJE DE PAÍS O GRUPO DE PAÍSES ALGUNO
También para
esa fecha se habrán realizado las elecciones en los Estados
Unidos y habrá concluido el mandato del actual presidente de
ese país y su errática y peligrosa administración,
caracterizada por un pensamiento tan retrógrado y
fundamentalista, que no deja margen al análisis racional de
asunto alguno.
La nueva
administración que surja tendrá que decidir si mantiene la
absurda, ilegal y fracasada política contra Cuba o acepta el
ramo de olivo que extendimos en ocasión del 50 aniversario
del desembarco del Granma. Es decir, cuando reafirmamos la
disposición a discutir en pie de igualdad el prolongado
diferendo con el gobierno de los Estados Unidos, convencidos
de que los problemas de este mundo, cada vez más complejos y
peligrosos, solo tienen solución por esa vía.
Si las nuevas
autoridades norteamericanas dejan por fin a un lado la
prepotencia y deciden conversar de modo civilizado,
bienvenido sea. Si no es así, estamos dispuestos a continuar
enfrentando su política de hostilidad, incluso durante otros
50 años, si fuera necesario.
Cincuenta años
parecen mucho tiempo, pero pronto celebraremos los
aniversarios 50 del triunfo de la Revolución y 55 del
Moncada, y entre tantas tareas y retos esos años han
transcurrido sin apenas darnos cuenta. Además, prácticamente
el 70% de nuestra población nació después de establecido el
bloqueo, por lo que estamos bien entrenados para continuar
resistiéndolo y al final derrotarlo.
Algunos
influenciados por la propaganda del enemigo o sencillamente
confundidos, no perciben la existencia real del peligro ni
el hecho innegable de que el bloqueo tiene incidencia
directa tanto en las mayores decisiones económicas como en
las necesidades más elementales de cada cubano.
Nos agobia de
manera directa y cotidiana en la alimentación, el
transporte, la vivienda y hasta por no contar con las
materias primas y equipos necesarios para el trabajo.
Para eso, como
decíamos, lo estableció el enemigo hace ya casi medio siglo,
y hoy sigue soñando con imponernos su voluntad por la
fuerza. El propio presidente Bush insiste en repetir que no
permitirá la continuidad de la Revolución cubana. Sería
interesante preguntarle cómo piensa impedirlo.
¡Qué poco han
aprendido de la historia!
En su
Manifiesto publicado el pasado 18 de junio, Fidel les dijo
una vez más lo que es convicción de cada revolucionario de
esta isla: "¡No tendrán jamás a Cuba!"
Nuestro pueblo
nunca cederá un ápice ante intentos de presión o chantaje de
país o grupo de países alguno, ni hará la más mínima
concesión unilateral dirigida a enviarle señales de ningún
tipo a nadie.
ESTAMOS EN
EL DEBER DE IDENTIFICAR CON PRECISIÓN Y VALORAR CON
PROFUNDIDAD CADA PROBLEMA EN EL RADIO DE ACCIÓN EN QUE
ACTUAMOS
Respecto a
nuestras tareas económicas y sociales, sabemos las tensiones
a que están sometidos los cuadros, especialmente en la base,
donde casi nunca da la cuenta entre las necesidades
acumuladas y los recursos disponibles.
Somos
conscientes igualmente de que en medio de las extremas
dificultades objetivas que enfrentamos, el salario aún es
claramente insuficiente para satisfacer todas las
necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su
papel de asegurar el principio socialista de que cada cual
aporte según su capacidad y reciba según su trabajo. Ello
favoreció manifestaciones de indisciplina social y
tolerancia que una vez entronizadas resulta difícil
erradicar, incluso cuando desaparecen las causas objetivas
que las engendran.
Puedo afirmar
responsablemente que el Partido y el Gobierno vienen
estudiando con profundidad estos y otros complejos y
difíciles problemas, que requieren de un enfoque integral y
a la vez diferenciado en cada lugar concreto.
Todos, desde
el dirigente hasta el trabajador de fila, estamos en el
deber de identificar con precisión y valorar con profundidad
cada problema en el radio de acción en que actuamos, para
enfrentarlo con los métodos más convenientes.
Es algo muy
distinto a la actitud de quienes usan las dificultades como
escudo frente a la crítica por no actuar con la celeridad y
efectividad necesarias, o por carecer de la sensibilidad y
valentía política requeridas para explicar por qué algo no
puede solucionarse de inmediato.
Solo me limito
a llamar la atención sobre estos temas cruciales. No son
asuntos que resuelva una simple crítica ni una exhortación,
aunque se haga en un acto como este. Requieren ante todo
trabajo organizado, control y exigencia un día tras otro;
rigor, orden y disciplina sistemáticos desde la instancia
nacional hasta cada uno de los miles de lugares donde se
produce algo o se brinda un servicio.
ALERTO UNA
VEZ MÁS QUE TODO NO PUEDE RESOLVERSE DE INMEDIATO
En esa
dirección el país trabaja, como en otras igualmente
importantes y estratégicas. Se hace con premura pero sin
desesperos ni muchas declaraciones públicas para no crear
falsas expectativas, pues con la sinceridad que siempre ha
caracterizado a la Revolución, alerto una vez más que todo
no puede resolverse de inmediato.
No exagero si
digo que vivimos en medio de una situación económica
internacional muy difícil, en que a las guerras, la
inestabilidad política, el deterioro del medio ambiente y la
subida de los precios del petróleo, al parecer como
tendencia permanente, se ha sumado recientemente, como ha
denunciado el compañero Fidel, la decisión, fundamentalmente
de los Estados Unidos, de transformar en combustible el
maíz, la soya y otros alimentos, disparando sus precios y
los de productos que dependen directamente de ellos, como
los cárnicos y la leche, que han crecido de forma
exorbitante en los últimos meses.
Mencionaré
solo algunos datos. El barril de petróleo ronda en estos
días los 80 dólares, casi tres veces el precio que tenía
hace solamente 4 años, cuando se cotizaba alrededor de los
28 dólares. Y esto influye prácticamente en todo, pues
producir algo o prestar un servicio requiere determinada
cantidad de combustible, ya sea directa o indirectamente.
Otro ejemplo,
el precio de la leche en polvo era de unos 2 100 dólares la
tonelada en el año 2004, lo que ya significaba un gran
esfuerzo para garantizar dicho alimento, pues su importación
requirió 105 millones de dólares. Comprar la necesaria para
el actual 2007 exigió desembolsar 160 millones, ya que el
precio se disparó hasta 2 450 dólares la tonelada. En estos
cuatro años, casi 500 millones de dólares.
En estos
momentos la tonelada supera los 5 200 dólares. Por tanto, de
no continuar el incremento de la producción nacional, para
asegurar el consumo del próximo 2008 habrá que destinar,
solo a leche en polvo, 340 millones de dólares, más de tres
veces lo gastado en el 2004, si no es que sigue subiendo.
En el caso del
arroz molinado, se cotizaba a 390 dólares la tonelada en el
2006 y hoy se vende a 435. El pollo congelado llegamos a
comprarlo hace unos años a 500 dólares la tonelada,
planificamos sobre la base de que subiera hasta 800 y en
realidad su precio actual es de 1 186 dólares.
Y así ocurre
con prácticamente todos los renglones que el país importa
para asegurar las necesidades, fundamentalmente de la
población, que como se sabe los recibe a precios que se han
mantenido prácticamente invariables pese a estas realidades.
Y estoy
mencionando productos que me parece que se dan aquí, me
parece además que sobra tierra, me parece además que con
esta generosidad de las lluvias del año pasado y el actual,
aproveché en llegar aquí por tierra, para ver que todo está
verde y bonito, pero lo que más bonito estaba, lo que más
resaltaba a mis ojos, era lo lindo que está el marabú a lo
largo de toda la carretera.
NADIE, NI
UN INDIVIDUO NI UN PAÍS, PUEDE DARSE EL LUJO DE GASTAR MÁS
DE LO QUE TIENE
Por lo tanto,
cualquier incremento de salarios o descenso de precios, para
que sea real, solo puede provenir de una mayor y más
eficiente producción o prestación de servicios que permita
disponer de más ingresos.
Nadie, ni un
individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar más de
lo que tiene. Parece algo elemental, pero no siempre
pensamos y actuamos en consecuencia con esa realidad
insoslayable.
Para tener
más, hay que partir de producir más y con sentido de
racionalidad y eficiencia, de forma que podamos reducir
importaciones, en primer lugar de alimentos que se dan aquí,
cuya producción nacional está aún lejos de satisfacer las
necesidades.
Estamos ante
el imperativo de hacer producir más la tierra, que está ahí,
con tractores o con bueyes, como se hizo antes de existir el
tractor; de generalizar con la mayor celeridad posible,
aunque sin improvisaciones, cada experiencia de los
productores destacados, tanto del sector estatal como
campesino, y de estimular convenientemente la dura labor que
realizan en medio del calor sofocante de nuestro clima.
Para lograr
este objetivo habrá que introducir los cambios estructurales
y de conceptos que resulten necesarios.
Ya se trabaja
en esa dirección y comienzan a apreciarse algunos modestos
resultados. Como exigió la Asamblea Nacional del Poder
Popular, se puso orden en el pago a los campesinos; además
hay mejoras discretas en la entrega de insumos para algunas
producciones y hubo incrementos notables del precio de
acopio en varios productos —o sea, el que paga el Estado a
quien produce, no el de compra de la población que sigue sin
cambios. Esta medida incluyó renglones importantes, tales
como la carne y la leche.
PRODUCIR LA
MAYOR CANTIDAD DE LECHE POSIBLE
Respecto a la
producción y distribución de esta última, la leche, estamos
conscientes de que son aún muy limitados los recursos
materiales que se han podido asegurar a la ganadería. Sin
embargo, la naturaleza durante los dos últimos años nos ha
favorecido y todo indica que se alcanzarán los 384 millones
de litros de leche planificados, aún muy lejos de los 900
millones que llegamos a producir cuando contábamos con todo
el pienso y el resto de los insumos necesarios.
Además, está
en marcha desde el mes de marzo un experimento en seis
municipios: Mantua y San Cristóbal en Pinar del Río, Melena
del Sur en La Habana, Calimete en Matanzas, Aguada de
Pasajeros en Cienfuegos y Yaguajay en Sancti Spíritus,
consistente en la distribución de 20 000 litros de leche
diarios directamente del productor a 230 bodegas y al
consumo social de esas localidades.
Así se
eliminan procedimientos absurdos que hacían que este
preciado alimento recorriera cientos de kilómetros antes de
llegar a un consumidor que residía, en no pocas ocasiones, a
unos cientos de metros de la finca ganadera, con las
consiguientes pérdidas del producto y gastos de combustible.
Les cito un
ejemplo, tal vez dos para poner uno de Camagüey. En Mantua,
uno de los municipios más occidentales de Pinar del Río, se
distribuyen actualmente de forma directa a la población, en
las 40 bodegas del municipio, los 2 492 litros de leche que
aseguran el consumo normado, con un ahorro mensual de 2 000
litros de combustible.
¿Qué ocurría
hasta hace cuatros meses?
La
pasteurizadora más cercana está en el municipio de Sandino,
a 40 kilómetros del poblado cabecera de Mantua. Por
consiguiente, para llevar la leche hasta esa planta un
camión debía recorrer cada día, como mínimo, porque son
diferentes distancias, unos 80 kilómetros en el viaje de ida
y vuelta. Digo como mínimo porque otras zonas del municipio
están aún más alejadas.
La leche que
reciben de forma normada los niños y otros consumidores de
Mantua, una vez pasteurizada en Sandino, regresaba poco
después en un vehículo, que como es lógico tenía que
retornar a su base cuando dejaba el producto. Total, 160
kilómetros, que en realidad, como expliqué, eran más.
No sé si en la
actualidad continúa siendo así. Hace cierto tiempo, andando
en un recorrido por el sureste de Camagüey, en un lugar
conocido por Los Raúles —tocayos míos—, me puse a preguntar
sencillamente. La leche que se producía en Los Raúles venía
a Camagüey a pasteurizarse y después la destinada a los
niños de Los Raúles volvía a dicho lugar para que la
consumieran ¿será así todavía?
En una ocasión
no hace mucho tiempo, menos de un año, pregunté si ese
llamado cruceteo insensato y absurdo ya se había eliminado.
Juro que me dijeron que sí, y ahora estamos descubriendo
esto.
Pónganse a
pensar en cosas como esas y veremos cuánto suman al final.
Se hacía, como
vemos, ese corre corre de leche para arriba y para abajo,
con el encomiable objetivo de pasteurizar toda la leche. Es
una medida que resulta lógica y necesaria cuando se trata de
núcleos urbanos de determinada magnitud —aunque en Cuba es
costumbre generalizada hervirla de todas formas,
pasteurizada o no—, por lo que se continuará acopiando y
pasteurizando toda la leche necesaria para las ciudades,
pero no resulta viable que un camión o cientos de camiones
viajen diariamente esas largas distancias para llevar unos
pocos litros de leche hasta lugares que producen la
suficiente para autoabastecerse.
Desde el
triunfo de la Revolución, los cubanos hemos aprendido a
viajar de occidente hacia el oriente y sobre todo del
oriente al occidente, pero en nuestro afán de viajar hemos
puesto a viajar por gusto a la leche también.
Además de los
municipios participantes, mencionados anteriormente, en este
experimento, otras más de 3 500 bodegas de otros municipios
y provincias también están distribuyendo la leche de forma
directa, y acumulan ya más de 7 millones de litros
distribuidos de esta forma.
La experiencia
se irá extendiendo de forma paulatina, con la mayor agilidad
posible pero sin intentos precipitados de generalización. Su
extensión estará precedida en todos los casos por un estudio
integral que demuestre su factibilidad en ese lugar
específico y la existencia de las condiciones organizativas
y materiales requeridas.
Así se
trabajará hasta que todos los municipios del país con
suficiente producción de leche se autoabastezcan y cierren
en su territorio el ciclo que va desde el ordeño de la vaca
hasta que se la toma el niño o cualquier otra persona, de
acuerdo con las posibilidades actuales.
El objetivo
principal de esta experiencia es producir la mayor cantidad
de leche posible, y digo que es posible en la inmensa
mayoría de los municipios, con excepción de los municipios
capitalinos, sobre todo de la capital del país, los que no
están en el borde exterior de la capital, porque ahí también
se puede producir leche, que ya hay algunas capitales de
provincia que en sus propios municipios cabecera pueden
producir la suficiente, como es el caso concreto de Sancti
Spíritus, ¡y hay que producir más leche!
Es decir, que
el objetivo principal es producir más leche para asegurar la
que necesitan en primer lugar nuestros niños —estamos
hablando de alimento fundamentalmente de niños, y de
enfermos, con eso no se puede jugar tampoco—, incluso sin
renunciar a la perspectiva de que otras personas puedan
recibirlo en el futuro.
Y además este
plan persigue continuar el ahorro de combustible, algo
también muy importante.
Este es un
programa acorde con las condiciones existentes en estos
momentos, en que resultaría una quimera ponerse a soñar con
las grandes importaciones de piensos y otros insumos de
décadas atrás, cuando el mundo era otro muy distinto al
actual.
Es solo un
ejemplo de las muchas reservas que aparecen cada vez que nos
organizamos mejor y analizamos un asunto con la profundidad
requerida y teniendo en cuenta todos los factores que en él
influyen.
AHORRO DE
COMBUSTIBLE: TAREA DE SIGNIFICADO ESTRATÉGICO
Insisto en que
no habrá soluciones espectaculares. Se necesita tiempo y
sobre todo trabajar con seriedad y sistematicidad,
consolidando cada resultado que se alcance, por pequeño que
sea.
Otra fuente
casi inagotable de recursos —si tenemos en cuenta cuanto
malgastamos— está en el ahorro, sobre todo, como ya dijimos,
de combustibles, que alcanzan precios cada vez más
prohibitivos y es difícil que bajen.
Esta es una
tarea de significado estratégico que no siempre cuenta con
la atención necesaria y aún no se frena el despilfarro. El
ejemplo de la leche es suficiente.
Igualmente se
requiere, siempre que resulte racional, recuperar la
producción industrial nacional e incorporar nuevos renglones
que eliminen importaciones o creen nuevas posibilidades de
exportación.
En tal sentido
estudiamos actualmente lo referido al incremento de la
inversión extranjera, siempre que aporte capital, tecnología
o mercado, para así aprovechar la contribución que esta
pueda hacer al desarrollo del país, sin repetir los errores
del pasado por ingenuidades e ignorancia en esta actividad y
a partir de las experiencias positivas, trabajando con
empresarios serios y sobre bases jurídicas bien definidas
que preserven el papel del Estado y el predominio de la
propiedad socialista.
Fortaleceremos
cada vez más la colaboración con otros pueblos, conscientes
de que solo unidos venceremos y sobre la base del absoluto
respeto al camino escogido por cada país. Así lo demuestra
el avance junto a los hermanos de Venezuela, Bolivia y
Nicaragua, y nuestros sólidos vínculos con China y Vietnam,
por solo mencionar algunos ejemplos notables dentro del
creciente número de países de todos los continentes con los
que se restablecen y avanzan las relaciones de todo tipo.
Continuaremos
dando prioridad al Movimiento de Países No Alineados y al
creciente movimiento de solidaridad internacional con la
Revolución. También seguiremos trabajando con la
Organización de Naciones Unidas y otros organismos
multilaterales a los que Cuba pertenece, que partan del
respeto a las normas del derecho internacional y contribuyan
al desarrollo de los pueblos y a la paz.
LO ÚNICO
QUE JAMÁS CUESTIONARÁ UN REVOLUCIONARIO CUBANO ES LA
DECISIÓN IRRENUNCIABLE DE CONSTRUIR EL SOCIALISMO
Son muchas
batallas simultáneas que requieren cohesionar las fuerzas
para mantener la unidad del pueblo, principal arma de la
Revolución, y aprovechar las potencialidades de una sociedad
socialista como la nuestra. Las próximas elecciones del
Poder Popular serán una nueva oportunidad de demostrar la
extraordinaria fuerza de nuestra democracia, que es
verdadera.
Es deber de
cada uno de nosotros, especialmente de los cuadros, no
dejarnos aplastar por ninguna dificultad, por grande e
insalvable que pueda parecer en determinada coyuntura.
Recordar cómo
pudimos, a pesar de la confusión y desánimos iniciales,
enfrentarnos a los duros primeros años del Periodo Especial
a comienzos de la pasada década y salir adelante. Entonces
lo dijimos y lo repetimos con más razón hoy: ¡Sí se puede!
Mientras mayor
sea el problema o desafío, más organización, más trabajo
sistemático y efectivo, más estudio y previsión a partir de
una planificación basada en prioridades claramente
establecidas, sin que nadie trate de resolver sus problemas
a cualquier precio ni a costa de otros.
Además se
requiere trabajar con sentido crítico y creador, sin
anquilosamiento ni esquematismos. Nunca creernos que lo que
hacemos es perfecto y no volverlo a revisar. Lo único que
jamás cuestionará un revolucionario cubano es nuestra
decisión irrenunciable de construir el socialismo.
Esa profunda
convicción hizo proclamar a Fidel, en este mismo sitio, el
26 de julio de 1989, hace exactamente 18 años, aquella
histórica y profética afirmación de que aun en el hipotético
caso de que se desintegrara la Unión Soviética, seguiríamos
adelante con la Revolución, dispuestos a pagar el elevado
precio de la libertad y de actuar sobre la base de la
dignidad y los principios.
La historia ha
demostrado con creces que esa decisión de nuestro pueblo
tiene la firmeza de la roca. En consecuencia con ella,
estamos en el deber de cuestionarnos cuanta cosa hacemos en
busca de realizarla cada vez mejor, de transformar
concepciones y métodos que fueron los apropiados en su
momento, pero han sido ya superados por la propia vida.
Siempre
debemos tener presente, no para repetirlo de memoria como un
dogma sino para aplicarlo diaria y creadoramente en nuestro
trabajo, lo expresado por el compañero Fidel el primero de
mayo del 2000, en una definición que constituye la
quintaesencia del trabajo político ideológico, cuando dijo:
"Revolución es
sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe
ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado
y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por
nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es
desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del
ámbito social y nacional; es defender valores en los que se
cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia,
desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con
audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni
violar principios éticos; es convicción profunda de que no
existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la
verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia,
es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para
el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro
socialismo y nuestro internacionalismo".
El mejor
homenaje al Comandante en Jefe en un día como hoy, la mayor
contribución a su restablecimiento, es ratificar la decisión
de guiarnos siempre por esos principios y sobre todo actuar
cotidianamente en consecuencia con ellos, en el puesto que
tenemos asignado.
Fieles al
legado de nuestros muertos gloriosos, trabajaremos sin
descanso para cumplir cabalmente las orientaciones de su
Proclama, las muchas que nos ha dado desde entonces y
cuantas nos imparta en lo adelante.
El miedo a las
dificultades y los peligros no tiene cabida en nuestro
pueblo, que no bajará jamás la guardia frente a sus
enemigos. Esa es la principal garantía de que en nuestras
plazas y si es necesario también en las trincheras, se
escuchará por siempre en esta tierra:
¡Viva la Revolución!
¡Viva Fidel!